El productor marplatense hizo un análisis exhaustivo de la temporada de verano que vive en la ciudad, donde afirmó que “no hay un espectáculo que brille por sobre el resto”, pero también habló, mano a mano con “el Retrato…”, de las nuevas tendencias y sus proyectos futuros.
Pronto a cumplir 30 años en el mundo de las producciones artísticas, Baldini recibió a “el Retrato…” en su nueva oficina, ubicada en las instalaciones del Teatro Provincial, donde administra la sala hace unos cinco años. Para hablar de su actividad personal, la temporada en Mar del Plata y sus próximos objetivos, con algunas frases y proyectos interesantes.
-¿Tiene algún tiempo para descansar?
-(Sonríe). Los veranos en Mar del Plata siempre son muy movidos. De mucho trabajo. Igualmente, este año pasó algo distinto. Muchas veces, en la etapa previa, existe una gran expectativa y quizás luego no se cumple. En esta oportunidad, fue al revés. Teníamos bajas perspectivas, porque imaginábamos una temporada rara, pero ahora está resultando mucho mejor de lo que pensábamos.
-¿Por qué?
-Lo que pasó en diciembre (NdeR: en relación a los saqueos y el conflicto policial), donde muchos vislumbraban un año caótico y luego no pasó a mayores, hizo que la gente decidiera veranear tarde. Por lo que tengo entendido, hay muchos parámetros que superan a la temporada del 2013.
-¿Es bueno o malo que lleguen tantas obras en verano?
-Es algo natural de la ciudad. Es la capital mundial del espectáculo. Pero como Mar del Plata tiene un amplio abanico de obras, algo que polarizó el mercado, no hay un espectáculo que brille por sobre el resto. No hay un Antonio Gasalla que la rompa. Todas las obras están muy parejas. Por consiguiente, no habrá cifras récords para ninguno. Entonces, entre todas se reparten público. También ayuda a que quienes nunca fueron número 1, 2 o 3 puedan tener la posibilidad de subsistir en el mercado, algo que no es nada fácil.
También hay un recambio generacional de artistas. Más allá de algunos fenómenos como La Renga, No Te Va Gustar y Tan Biónica en el rock, en este verano decidí traer sólo a Ciro y Los Persas (exlíder de Los Piojos) y a Les Luthiers. No apunté a más artistas porque la experiencia del año pasado no fue buena. Eso me hizo prevenir un poco y no arriesgarme tanto.
Son pocos los artistas que pueden pagar los costos del Polideportivo. Pensar que ya no quedan muchas bandas que pueden alquilar GAP, que no es tan grande, tienen que tocar en Casa Rock, un espacio para 200 personas.
-¿Y los precios?
-Ahora estamos en una etapa de transición en cuanto al acomodamiento de precios. En nuestro caso, decidimos no aumentar en la mayoría de los espectáculos musicales y obras de teatro. Muchas tienen el mismo valor que la temporada anterior. Lo que aumentaron fueron los costos. Producir un evento en el Polideportivo me sale el doble con respecto al año pasado. Entonces, me tengo que poner firme en algunos aspectos, en otros debo ceder, para lograr que los costos bajen.
-¿Qué prefiere la gente? ¿Cuáles son sus gustos?
-La gente está cambiando la forma de entretenerse. Ya no van a ver simplemente teatro de texto. Buscan muestras temáticas, planes que permitan disfrutar de la familia. Como el propio Museo de Arte Contemporáneo, que más allá que ser gratuito, es un espacio importantísimo para la ciudad. Asisten personas de todas las edades. De un nene que va al Jardín de Infantes hasta un jubilado, pasando por adolescentes y adultos. Creo que la manera de vincularse con la cultura está cambiando acertadamente.
-¿Pasa solamente en nuestro país?
-No. A nivel mundial está cambiando la forma de entretenerse. Hoy en día todo está orientado hacia lo gastronómico, en conjunto con distintas propuestas artísticas. Tomando como ejemplo a la Argentina, la gente ya no va a ver un concierto de rock, sino una propuesta mucho más amplia, como pasa en el Quilmes Rock y Cosquín Rock. Concentran algo que va más allá de un recital. Personas que viajan de distintas partes del país, alquilan una parcela en el camping, pasean, asisten a conferencias, charlar, escuchan buena música.
-¿Hay algo similar pensado para la ciudad?
-Tengo pensado traer el próximo verano una muestra temática. Todo indica que hay una tendencia hacia el fenómeno Tecnópolis, por ejemplo, que ayudan al saber cultural.
-Justamente, más allá del nombre que tiene Mar del Plata, donde los turistas vienen solos, ¿la ciudad necesita seguir innovando?
-Totalmente. Algo que movió la aguja fueron los fines de semana largos. Pero ahora tenemos que insistir en otros fines de semana para generar propuestas culturales interesantes. De hecho, este año estaré abocado a un proyecto social que vincule la fiesta gastronómica con las cámaras empresariales, donde ya empezamos a trabajar. Que las fiestas regionales o típicas tengan un apoyo del Estado y la parte privada, para generar una buena afluencia de público, con una importante campaña de difusión, y que estas, como la Fiesta de los Pescadores, la Falla Valenciana o los Inmigrantes, puedan mejorar la calidad de las comidas y la cuestión artística. La intervención del espacio público es lo más importante que ha ocurrido en la última década.
Baldini, que también produce técnicamente la Fiesta Nacional del Mar, a realizarse el miércoles 22 en el Paseo Hermitage, se refirió al evento que es organizado por el EMTur: “Respetando el Código de Publicidad, hicimos un escenario transparente, con todas las contras que tienen el mar y el viento, donde habrá un sistema de tecnología moderna con pantallas de LED. Esto se dio a través de una iniciativa del gobernador Daniel Scioli, y posteriormente del intendente Gustavo Pulti, donde trabajaron especialistas de la ciudad y otros de Buenos Aires. Este concepto se repetirá el miércoles 29 en el Movistar Free Music, de poca estática publicitaria. Hoy en día, se busca imponer el contenido, no un cartel”.
-¿Está de acuerdo con ese Código?
-Algunas personas se quejan, pero para mí esas críticas están infundadas, porque la polución visual que tenía la ciudad era muy importante. Ahora, quizás, habrá que hacer algún concurso de vidrieras para cambiar lo que eran las marquesinas, ya que algunas están muy feas. Más allá que seguramente afectó a la industria publicitaria, hay que buscar nuevas formas culturales. Por ejemplo, que un artista imponga su arte en la pared y quede firmada.
-¿Algo más que tenga en mente?
-Ahora estoy abocado exclusivamente a la última quincena de enero. Quizás en febrero haya algo más, pero quiero ser lo más precavido posible. Tuve un 2013 bastante extraño y trataré de estar con los pies sobre la tierra.
-¿Le hacía falta a Mar del Plata un museo como el MAR?
-No tengo dudas que generó un quiebre. La apertura fue un momento histórico para Mar del Plata. Siempre los marplatenses nos sentimos ajenos a los espectáculos que hacen la Provincia o Nación. El Tour de Francia, la Copa Davis, el Dakar, el Festival de Cine. Como no nos invitan, no queremos estar. Entonces, instalar un Lobo de Mar en la puerta del museo, revestido de alfajores, un sello de la ciudad, permitió que el marplatense se sintiera como en su casa. Es más, cuando salgo de mi casa paso por el Museo y veo a mucha gente sacándose fotos, tomando café, charlando en la vereda. Ahora dependerá de la gestión que encabeza Jorge Telerman (presidente del Instituto Cultural de la Provincia), donde confío en su capacidad.
Entre Stravaganza y el nuevo estadio de Peñarol
No podía faltar la opinión de Pablo Baldini en la polémica que levantó el alquiler del polideportivo Islas Malvinas para el espectáculo teatral Stravaganza, encabezado por Flavio Mendoza, de diciembre del 2014 a marzo del 2015.
“Soy muy crítico ante esa situación. No por Flavio, porque cuando me consultaron y me preguntaron si me afectaba en algo, dije que por dos o tres show que podía producir en el verano no le podía privar al Estado de un recurso económico tan importante como para becar a deportistas. Será un espectáculo interesante para la ciudad”, respondió.
“Lo mío tampoco es una crítica hacia Peñarol. La ciudad necesita esos fondos. Ahora, todo se solucionó con la cesión de tierras para la construcción del estadio propio”, agregó el productor.
-¿Entonces qué piensa?
-Esas tierras debieron haber sido donadas para Peñarol y Quilmes, no sólo para Peñarol. También me encantaría que existiera un estadio para Aldosivi y Alvarado. Que den un gesto hacia la sociedad. Que dejen un mensaje. Que los presidentes de cada club se pongan de acuerdo, si total cuando uno es local, el otro es visitante, tanto en fútbol como en básquet. Incluso invertirían menos dinero.
-¿Lo planteó alguna vez?
-Lo charlé con gente amiga. Es difícil, parece una utopía. Aunque, en su momento, hablé con autoridades de Quilmes cuando encararon un proyecto en la sede de calle Luro. Ellos confiaban en que los espectáculos ayudaran a mantener el estadio. Y fui bastante sincero y realista: en un estadio no hay más de 10 recitales al año. Con alquileres que rondan los 30 mil pesos, no creo que les sirva de mucho.
Hace poco (Domingo) Robles, presidente de Peñarol, me vino a ver para asesorarse sobre futuros espectáculos en el estadio que construirán. Si se piensa solo en lo deportivo, y no tenés la entrada de camiones, sobre todo en los sectores del escenario, se puede perder la mitad de la capacidad si el mismo no está preparado para armar y desarmar. No es un detalle menor.
En esa línea, Baldini profundizó su análisis: “Los presidentes de los clubes son empresarios, no son amateurs. Entiendo, en consecuencia, que los empresarios deberíamos darle un poco más a la ciudad. Es decir, cambiar la actitud. En vez de más policías, más trabajo. Tendríamos que insertar a la gente marginada, por ejemplo. Recuerdo que hace muchos años, los clubes eran los grandes contenedores en los barrios. Hoy en día, subsisten muy pocos. Me encantaría que los clubes regresen a sus vidas sociales”.
Muestra de Dinosaurios
Baldini también se refirió a la muestra de dinosaurios que está emplazada en la exterminal de ómnibus, ahora convertido en un renovado Centro Comercial y Cultural (Alberti, entre Sarmiento y Las Heras). “Está andando muy bien porque asiste la familia”, dijo.
“Es una muestra súper costosa, que está girando por Italia, Rusia, una producción que tiene un colega argentino. Que estuvo en Tecnópolis. De su mano, quizás lleguen nuevas propuestas a la ciudad”, añadió.
Justamente, quien dijo que es “una de las últimas grandes inversiones que tuvo la ciudad”, aclaró: “Muchas veces escucho y leo críticas hacia el grupo de Florencio Aldrey Iglesias, pero a mí siempre me han apoyado”.





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