Otro duro golpe a las ventas del centro de Pilar: cayeron un 4,83%

Otro duro golpe a las ventas del centro de Pilar: cayeron un 4,83%

En agosto se dio el descenso más grande del año, que en todos los meses registró saldos negativos. Indumentaria y Alimentos, las que más bajaron.

Las ventas en el centro de Pilar volvieron a registrar un pronunciado descenso en este mes de agosto, el mayor de todo el 2016.

Según el relevamiento mensual que realiza la Cámara de Comercio de Pilar (SCIPA), que terminó de cerrarse en horas de esta tarde, la baja en agosto de este año en comparación con el mismo mes del 2015 fue del 4,83%.

Pese a ser el Día del Niño en agosto, el rubro Juguetería vendió 4% menos de productos que el año pasado. Pero también hubo bajas en Alimentos y Bebidas, con un negativo de 6%; Indumentaria, también 6% abajo; Golosinas registró una merma del 5%; Ferretería también cayó un 5%; mientras que Bazar  y Regalos descendió un 3%.

“Lamentablemente agosto acaba de cerrar con un nuevo saldo negativo, el más fuerte de todo el año”, expuso en diálogo con Pilar de Todos el Presidente de SCIPA, Santiago Piermarini.

Piermarini reiteró que la gente está cambiando hábitos de consumo debido a la pérdida de poder adquisitivo por la inflación, e incluso le llamó la atención la baja en Alimentos, del 6%.

“Vemos que la gente compra las cosas necesarias para el día o la semana; ya no se notan tanto las compras mensuales. Pero además, no solo crecen las segundas marcas, sino que directamente el público adquiere menos productos. Alcanza con ver los changuitos en los supermercados, y es raro verlos completos”, analizó el titular de SCIPA.

Piermarini, de todos modos, confió en que la tendencia comience a revertirse hacia los últimos meses de este año, y mencionó la recientemente promulgada ley para PYMES, que otorga beneficios impositivos al sector, lo que “debería verse reflejado en el precio final al consumidor”.

Además, también destacó la posible reducción en las comisiones por ventas con tarjetas de crédito y débito, lo que impulsaría las ventas al bajar también los precios.

“Cualquier gasto extra que hay siempre lo paga el último eslabón de la cadena, que es el consumidor. Así que si se reducen costos para los comercios, eso debería verse reflejado en los precios”, se esperanzó Piermarini, quien de todos modos señaló que la merma aún no se traduce en los niveles de vacancia de los locales, y tampoco en el empleo.

“Hay locales que cierran, pero se abren otros. Y tampoco por ahora esto repercute en las fuentes laborales, al menos en el sector comercial”, finalizó Piermarini.

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