El servicio estuvo parado entre las 7 y las 12 por falta de formaciones y la gente volvió a padecer para viajar. Hubo acusaciones cruzadas entre gremialistas y la administración a cargo del ramal.
Independientemente de cuál fue el origen, el conflicto paralizó la circulación de los trenes entre Once y Moreno y perjudicó a gran parte de los 350.000 usuarios diarios del Sarmiento. Asimismo, aumentó la tensión entre gremialistas y la Unidad de Gestión Operativa Mitre Sarmiento (UGOMS), la empresa que integran Ferrovías y Metrovías. Ayer, la UGOMS argumentó que retiró formaciones porque habían anunciado un paro del personal de los talleres. Pablo Gunning, gerente de comunicaciones de la empresa, sostuvo que fueron esos mismos trabajadores los que se negaron a poner en circulación las 14 formaciones que estaban disponibles. “Sólo liberaron siete” y en “esas condiciones no se pudo prestar el servicio”, explicó. Entre las idas y vueltas de las declaraciones, no se pusieron de acuerdo ni en el número de trenes habilitados ayer para hacer el trayecto.
Además, los trabajadores negaron esa versión y hablaron de vaciamiento y provocación . En un comunicado, firmado por “trabajadores ferroviarios” aliados al gremialista disidente de la conducción de la Unión Ferroviaria, Rubén Sobrero, acusaron a la empresa por echarles la culpa “intentando que se produzca una pelea entre pobres” y se calificaron como “rehenes del vaciamiento, junto a los usuarios”. Otros marcaron una supuesta pelea entre el dirigente y el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo.
Mientras las partes discutían, viajar fue un calvario para la gente hasta el mediodía, cuando la empresa volvió a poner sobre las vías a las formaciones faltantes . La medida de fuerza recargó los transportes alternativos. La línea 57 (ex Lujanera), que une Plaza Miserere-Luján, tuvo un “50% más de pasajeros”, según contó un inspector en la cabecera Once. “A la mañana se pusieron refuerzos y hubo micros cada 5 minutos”, explicó. Por esa línea, ir de Moreno a Once cuesta $ 6,25. El 86, que circula por Flores y Liniers, también sintió la demanda durante el paro, igual que el 88, que pasa por Ramos Mejía y llega hasta la plaza. En ese contexto, la UGOMS decidió reforzar los micros y habilitó 80 más a los 110 que ya brindan ese servicio para pasajeros afectados por las demoras.
En la terminal de Once las boleterías estuvieron cerradas y sólo abrieron los locales comerciales, que poco pudieron vender. Tampoco se pudo recargar la SUBE y en ningún lugar de la estación había personal de UGOMS asistiendo a los pasajeros perjudicados.


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