Antonio Di Nanno, miembro de la Asociación de Médicos de la Actividad Privada, anunció que se produjeron decenas de despidos de médicos, enfermeras y personas de maestranza.
Antonio Di Nanno, secretario general adjunto de la Asociación de Médicos de la Actividad Privada, aseguró que "de las conversaciones mantenidas con las autoridades, cinco de los médicos serán reincorporados dentro de otras áreas de la empresa y de todas maneras a todos se les pagará la indemnización correspondiente".
"Nuestra preocupación como gremio, más allá de haber cumplido la empresa con lo que marca la ley, con las indemnizaciones, es que se mantenga la fuente de trabajo y al respecto las autoridades nos han informado que el sanatorio se encuentra en una situación bastante grave, pero que la restructuración termina acá. Lamentablemente y dado que la seguridad social no recibe los aportes del ya desaparecido APE y los costos operativos de las entidades sanatoriales aumentan sistemáticamente sin ningún control, nuestro sindicato está preocupado, pues el sector privado no tiene otro modo de financiamiento y se avecinan tiempos difíciles, pues cada vez es más difícil sostenerse económicamente y esto afectará seguramente muchos puestos de trabajo de médicos".
El cardiólogo Hernán Doval, uno de los despedidos, interpretó que la decisión "fue tomada desde el punto de vista económico, no médico porque deja desguarnecida la atención médica que era de muy buena calidad. Este es un sanatorio que se comporta como un verdadero hospital universitario de avanzada. Esto lo deja como los antiguos sanatorios donde los médicos están nada más de guardia y no se hacen cargo de los pacientes".
Las desvinculaciones involucran a jefes de servicios de emergencia, cardiología, clínica médica y un coordinador de terapia intensiva, algunos profesionales de referencia académica y científica. Parte fue invitada a trabajar gratis y "facturar" ciertos pacientes, dijeron fuentes gremiales.
Legalidad aparte, los profesionales alertan que la medida impactará de lleno en el servicio de residencia del sanatorio al que se asisten, por ejemplo, estudiantes de la UBA; además de resentirse los servicios citados y de oftalmología y diagnóstico por imágenes. "Menos personal, menos calidad", sintetizaron.
Los despedidos realizan una difusión rudimentaria del conflicto con volantes que reparten en inmediaciones del Sanatorio, Azcuénaga y Paraguay, vecino al Hospital de Clínicas y a las oficinas administrativas de Medicus, cuyos accionistas mayoritarios son Jorge Aufiero y Jorge Emilio De All, los mismos que la de la sociedad anónima que regentea al Otamendi- Miroli y el Instituto de Diagnóstico y Tratamiento, entre otros.

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