Habiendo sido candidato a intendente de la ciudad en el año 2007, compulsa en la que obtuvo el tercer lugar, el diputado Oscar Negrelli no ocultaba sus aspiraciones de volver a dar la batalla por el sillón de calle 12.
Hoy el legislador reconoce que esa candidatura fue “más testimonial y simbólica que una aspiración con chances”. “Yo, que llevaba dos años de concejal, asumí esa responsabilidad sabiendo que la disputa electoral de la ciudad pasaba por el anterior intendente (Julio Alak) y el actual (Pablo Bruera)”, argumenta.
Con tres años de recorrido y la buena performance de la última elección legislativa, donde obtuvo una banca en la Legislatura encabezando la nómina del ACyS, Negrelli sostiene que “hemos ido creciendo en términos de que sectores de la sociedad reconocen que nos hemos ocupado seriamente de la ciudad, que tenemos un proyecto, que la recorremos y conocemos sus problemas”. Y explica: “Mucha gente planteaba que este turno electoral en 2011 era un momento como para sí dar la pelea como una verdadera opción de gobierno”.
En diálogo con NOVA, el diputado dice aceptar que la líder del partido, Elisa Carrió, "haya creído mucho más conveniente que el senador Mor Roig fuera quien dé la batalla”. Y asegura que, durante su paso por el Concejo Deliberante, "demostramos que la oposición constructiva a la gestión del intendente Bruera fue la CC, que hoy está parada en la ciudad como primera fuerza de la oposición”.
- ¿Cómo queda entonces su posición en el seno de la Coalición Cívica?
- Cuando uno es parte de un proyecto colectivo, y no sigue sólo un proyecto personal, a veces hay partes de la película que no le gustan. Del mismo modo que me sentí muy apoyado cuando encabecé ni más ni menos que la lista del ACyS, ya que no éramos sólo nosotros sino una gran confluencia de fuerzas, tampoco ahora me siento desplazado, sino que evidentemente era el momento para otro dirigente. Lo cual no quita que sigamos trabajando por la ciudad. Si me sentía en condiciones de dar la disputa, sí. Si veo un reconocimiento en la sociedad a lo que vengo haciendo, y alentado a dar la pelea por el sillón municipal, también.
- Patricia Bullrich, en su paso por la ciudad, remarcó que, en el 2007, la CC ganó la elección presidencial en La Plata pero no la municipal. ¿Lo tomó como cierto reproche?
- No, porque a lo que se refería Patricia era justamente a la construcción de una dirigencia local. Me parece que el gran paso que dimos, y en esto incluyo a los senadores Mor Roig y (Luis) Malagamba, fue el de poder darle visibilidad a un grupo de dirigentes que hasta ese momento no tenían. En La Plata, hace más de 10 años que las alternativas al ex intendente Alak provenían del mismo peronismo. Hoy, la alternativa a Bruera no está en el peronismo sino en esta fuerza que los medios dan en llamar el “panradicalismo”. Que la gente nos visualice como dirigentes políticos de la ciudad, lógicamente candidateables, representa el crecimiento al que se refería Patricia Bullrich. En La Plata, y hasta que no se sumó al ACyS, el radicalismo hacía tres turnos que ni siquiera llegaba al piso de un concejal. Había la necesidad de conformar una nueva dirigencia en la ciudad. Hoy las condiciones son distintas.
- Volviendo a la candidatura. Hay una razón que esgrimió Carrió en su momento que suena más a irrisoria que a otra cosa. Dijo que, entre otras cuestiones, la elección de Mor Roig recaía en que tenía “cara de platense”. Usted también lo mencionó...
- Yo intenté explicar eso que, más allá de la ironía, Lilita apuntaba. A veces, en los turnos electorales de cargos ejecutivos, cuando uno hablaba de ciudades había que pensar en la formación del cuadro dirigente, en su bagaje de capacidad, ideología y proyección de gestión, pero también había que contemporizar eso con el perfil de habitante con el cual el resto se podía llegar a sentir más o menos identificado. Carrió esbozaba una teoría respecto de que, cuando muchos decimos que reconocemos las ciudades por sus paisajes, olores y costumbres, ella las asimila por la caras de las personas. Entre otros ejemplos que dio, puso el ejemplo del senador Mor Roig, quien le daba el perfil de “cara de platense”. Eso sin dejar de reconocer que, como definición, es bastante flaca.
- ¿Cómo es su relación con Carrió?
- Es una relación excelente en términos institucionales. Yo no tengo una relación personal con la doctora Carrió. Soy uno de los dirigentes que puede decir que nunca estuvo sentado en el living de su departamento, ni tengo un trato personal. Tengo el trato que debería tener: el institucional. Me siento absolutamente respaldado. Es una persona que, en el vínculo con lo que es su dirigencia intermedia, en ningún momento plantea imposiciones. Nunca en mis años de legislador me ha llamado para pedirme explicaciones de por qué vote tal o cual cosa, si había que votar de un modo de otro. Es absolutamente respetuosa, y confía en el perfil y la dedicación que tenemos cada uno de nosotros. Más allá de lo que muchos dicen, Carrió es una dirigente con la que uno se siente muy cómodo trabajando. Puedo asegurar que, cuando se conversa con diputados de otros sectores y se ve el vínculo que tienen con sus referentes, uno saluda estar en un espacio como este, donde hay un respeto muy grande a lo que uno hace. En mi caso personal, nunca me dijo que bajara el perfil de la ciudad porque era el momento de Mor Roig, o que dejara de caminar los barrios. Bajo ningún punto de vista. Todo lo contrario: ha habido una arenga muy fuerte a que sigamos dando la pelea en la ciudad.
- ¿O sea que no renuncia a ser candidato a intendente en algún momento?
- Estoy plenamente convencido de que voy a ser intendente de la ciudad, no candidato. Además de mi altísimo compromiso, partiendo de la base de que soy de aquellas personas que dicen que no podrían vivir fuera de la ciudad, estoy convencido de que tengo mucho para aportar a la ciudad, y de que, en este sistema presidencialista que tenemos, es desde la Intendencia donde uno puede operar gran parte de los cambios. El trabajo legislativo es muy importante, muy arduo, uno puede aportar muchas cosas, pero no es lo mismo que el Ejecutivo. Si uno tiene realmente la convicción de modificar aspectos de la calidad de vida de los platenses, lo tiene que hacer desde el lugar más apto. Estoy convencido de que, en algún momento, voy a ser intendente de la ciudad.
- Pasando al plano nacional, ¿cómo queda la Coalición Cívica en virtud de la separación de sus socios del ACyS?
- No es correcto hablar de ruptura, lo más indicado es hablar de un compás de espera. Porque, si uno analiza el compromiso electoral tomado por esta fuerza a nivel nacional, hoy se está cumpliendo. Carrió está cumpliendo un rol de articuladora de las políticas en el Congreso realmente importante, y aquí no hay diferencias con lo que piensan (Oscar) Aguad, (Ricardo) Alfonsín o (Margarita) Stolbizer. Está claramente planteado el objetivo de que debemos dar a la sociedad las respuestas que nos pidió cuando votó un Congreso en el que el kirchnerismo pierda la mayoría. Ese trabajo en común no sólo obliga a no romper o a dinamitar los puentes, sino que también va generando determinadas cuotas de confianza. Pero eso no puede ir paralelo al proceso político, porque la dirigencia de la UCR adeuda una gran discusión interna que, de alguna manera, se dio en la última interna del distrito de la Provincia. Todavía hay pasos que deben darse, y que la UCR dará en ese sentido. Cuando Carrió planteó el freno, tenía que ver con esto: daba la sensación de que íbamos otra vez a recorrer un camino muy parecido al de la Alianza, que era la oportunidad de llegar al poder, pero no de tener un proyecto realmente transformador de la realidad argentina. Tenemos sobradas expectativas en que, lo mismo que hizo a nivel provincial, la UCR pueda hacerlo en el plano nacional.
- ¿Cuánto influyó el cuestionamiento que hizo Carrió respecto de que, en la Legislatura, el radicalismo y el GEN estaban votando muchas iniciativas con el Ejecutivo?
- Eso tuvo mucho peso, porque nosotros entendemos que la Legislatura tiene una deuda con los bonaerenses. De la misma manera que a nivel nacional se votó para ponerle un freno al kirchnerismo, en la Provincia se votó para que el gobernador Daniel Scioli se comprometiera y brindara respuestas y soluciones a una serie de problemáticas que, hasta el día de hoy, no se han saldado. Es triste, pero hay que reconocerlo: mientras el Congreso puede estar mostrando cuántas leyes se votaron a pesar del oficialismo, nosotros en la Provincia hoy no podemos exhibir ni siquiera una. Eso es una deuda.
- ¿Ven al “panradicalismo” receptivo a ese tipo de cuestionamientos?
- Sí. Cuando uno tiene que cumplir el rol de mensajero para decirle al rey que está desnudo, se cumple la peor de las funciones. Ahora, el problema es si el rey está o no desnudo. La trayectoria de diciembre de 2009 a ahora de parte de la UCR y el GEN no ha tenido la suficiente claridad de plantear la búsqueda de proyectos alternativos y consensos a fin de que también la Legislatura marque que la gestión de Scioli en el 2009 fue rechazada. Pero sin hablar de crisis de gobernabilidad ni cuestiones que tengan que ver con poner en jaque a ningún gobierno. Doy un ejemplo muy claro: pedir que (el jefe de Gabinete) Alberto Pérez viniera antes de la votación a explicar la iniciativa de unificar los ministerios de Justicia y Seguridad, para después sí acompañarla, nos significó perder la votación 81 a 11. Hay determinados momentos donde la Cámara de Diputados debe funcionar como una caja de resonancia de los problemas de los bonaerenses y generar debates y posturas de la oposición que le marquen a Scioli el límite que la sociedad nos pidió que le marcáramos.
- En caso de que este compás de espera concluya en una recreación del ACyS, ¿disputarían las candidaturas de la CC con los otros socios? ¿La ve a Carrió, por ejemplo, en una interna presidencial?
- Cuando, en el lanzamiento de nuestros candidatos provinciales y municipales, Carrió dijo que no era momento de lanzar ninguna candidatura presidencial, estaba haciendo un gran gesto. Primero, a la convivencia dentro del Parlamento por este año no electoral. Y, segundo, al plantear que es necesario discutir un escenario mucho más allá de las determinaciones de los nombres. Si la UCR y los analistas políticos leen los gestos y las definiciones de Carrió como corresponde, notarán su fuerte voluntad de buscar la mayor cantidad de acuerdos y consensos posibles. No quiero decir con esto que, el año que viene, tengamos que plantar todas las candidaturas de nuestra fuerza para ser parte del ACyS, ni tampoco descarto ir a una gran interna abierta con sectores de la UCR, el GEN y el socialismo, por esto de que entendemos que el nuevo esquema de país debe ir contra esos sectores que vayan a la recreación de la Alianza por el solo hecho de estar oliendo poder y no por tener un proyecto realmente transformador. Es mucho más importante dar esta discusión.








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