El diputado provincial por la Coalición Cívica, dialogó sobre la situación del titular de UPCN y aseguró que tanto Daniel Scioli como Hugo Moyano tienen que dar explicaciones por el trato que mantienen con el gremialista. Además, Oscar Negrelli se refirió al pedido que presentó junto a los legisladores Walter Martello y Jaime Linares para modificar la ley de internas.
RP.- ¿De qué se trató la presentación que hiciste con Jaime Linares y Walter Martello para modificar la ley electoral en relación a las internas?
La ley de reforma electoral ha sido totalmente desvirtuada. En primer lugar, por el gobierno de Scioli, que estuvo hasta el último día para reglamentarla; y, en segundo lugar, por la dinámica misma de los partidos.
Al haber una sola fórmula por cada partido político que se va a presentar en octubre, no hay nada para estar eligiendo. Con lo cual, esta elección se transforma en una especie de primera vuelta o en una especie de encuesta nacional que obliga a los partidos que hemos elegido en nuestro seno las fórmulas, a ir a un desgaste. Esto moviliza cantidad de fiscales y recursos pero que no dará nada nuevo a la Coalición Cívica, por ejemplo.
El Gen tenía una situación similar a la nuestra y por eso concluimos con el resto de los diputados colegas en hacer esta presentación que lamentablemente se rebotó.
RP.- Justamente, una de las críticas a la Coalición Cívica es el hecho de que no tienen primarias y los acusan de escoger a sus candidatos a dedo…
Me parece que aquellos sectores deberían mirar hacia sí mismos. En el caso del Frente para la Victoria, la presidenta se dedicó a armar las listas desde la Quinta de Olivos; en el caso de la ciudad de Buenos Aires, se la vio a último minuto convocando a los tres candidatos que había para decirles a quién había elegido. Más autoritarismo que ese no puede haber.
Me parece que en el caso de la Coalición Cívica, le está ofreciendo a la ciudadanía una fórmula compuesta por quien ejerce nuestro liderazgo y acompañada por el único referente de la fuerza, Adrián Pérez. En cada una de las provincias y de los distritos, nuestros diputados nacionales están poniendo el cuerpo, como en Córdoba, en la provincia de Buenos Aires o en la Capital Federal.
Con eso, justamente lo que ha hecho la Coalición Cívica fue poner a sus mejores hombres de cara al escrutinio de la sociedad, con una propuesta que se ha realizado ya en diciembre del año pasado, primero con la página web, y que terminó concretada con un libro que se lanzó en marzo. Allí los ciudadanos pueden ver qué pensamos y qué proponemos para cada uno de los problemas que hacen a la calidad de vida de los argentinos.
RP.- La Coalición Cívica siempre ha denunciado casos de corrupción, ¿qué piensan de la situación del titular de UPCN?
Creo que es una cosa que cae de por sí de maduro. Me gustaría que en el caso de Quintana, el gobernador Scioli se deje de ambigüedades y explique por qué esta persona se ha convertido en su mano derecha, por qué lo tiene arriba del helicóptero para cada actividad que hace.
Incluso, el mismísimo Moyano y el resto de la casta dirigencial-gremial, estos dirigentes ricos con trabajadores pobres, deben explicar qué sucede.
El caso de Quintana lo vengo denunciando desde el 2005. Recuerdo que legisladores y dirigentes políticos de otras fuerzas también lo han hecho pero parece que, la Justicia por un lado y los medios de comunicación por el otro, miran para otro lado. La cuestión es que el caso del titular de UPCN terminó sonando más fuerte en el grupo Clarín por la vinculación con Moyano que en los propios medios locales nuestros.
RP.- ¿Cómo te parece que sería la mejor forma para evitar estas cuestiones dentro del sindicalismo?
Fundamentalmente, transparentando el uso de los fondos. Nosotros hemos planteado la libertad sindical claramente.
Con respecto a los fondos, habría que poner de cara a la sociedad de qué manera circulan y se usan los recursos políticos. Así se acabarían mayormente los casos de corrupción. El problema es que, el uso de los recursos que van a las cúpulas sindicales, son resultado de las negociaciones entre los gordos de los sindicatos y los gobiernos de turno para ver con qué grado de vehemencia apoyan o critican al gobierno. Todo esto de acuerdo a cierta cantidad de dinero que termina en las obras sociales.
Entonces, cuando no tenés al Estado controlando de qué manera se usan esos fondos, te encontrás con este tipo de cuestiones. Pero el Estado tiene mecanismos, no es una situación irreal. Por ejemplo, en el sistema de educación privada, muchos colegios tienen subsidios estatales y hay un mecanismo desarrollado para ver de qué manera ese dinero se utiliza bien y no, por ejemplo, en el pago de los salarios docentes. Acá se podría hacer exactamente lo mismo.
Esto no se aplica porque hay una connivencia entre la dirigencia sindical y el poder político de turno vinculado a un “te cambio apoyo por dinero”. Esta es la situación con la que la Coalición Cívica como gobierno rompería en términos de defender los recursos del Estado, que en definitiva son de todos.






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