Walter Barrionuevo tuvo una semana soñada por cualquier gobernador. Siete días sin conflictos...
Walter Barrionuevo tuvo una semana soñada por cualquier gobernador. Siete días sin conflictos, inaugurando una de las plantas industriales más notables del país -Bio Ledesma que se incorpora al plan nacional de biocombustibles, con una inversión de más de 65 millones de pesos y apertura de puestos de trabajo- siendo anfitrión de los ministros nacionales de Infraestructura, Julio De Vido, un kirchnerista cuya sola presencia tiene el significado del peso específico del momento, y de Industria, Débora Giorgi, con quien además compartió la entrega de más de un millón de pesos en microcréditos a emprendedores jujeños. Posteriormente la acompañó en una recorrida por la ExpoJuy 2010. Como si esto fuera poco, también llegó el secretario de Minería de la Nación, Jorge Mayoral, que apadrinó el lanzamiento de la Cámara de Servicios Mineros de Jujuy y calmó los ánimos todavía revueltos tras la aprobación de la Ley de Protección de Glaciares. “No se alterarán los proyectos ni las inversiones mineras” dijo el secretario nacional para alivio de empresarios y autoridades, que vieron así asegurada la continuidad de importantes emprendimientos y negocios del sector. Horas antes, el Gobierno había rubricado con la Universidad Nacional de Jujuy, un convenio según el cual se realizará un relevamiento de los glaciares y zonas de preglaciares de la Provincia, con lo que invistió de la seriedad académica imprescindible al tema, en el que tantos tocan de oído, muchas veces sin haber viajado nunca más allá de Yala.
Mientras esto ocurría, otros ministros, cumplían misiones importantes: Liliana Domínguez entregaba notebooks en tres colegios secundarios, dentro del plan nacional “Conectar igualdad”. Los equipos fluirán más de quinientas aplicaciones diferenciadas y correlativas entre profesores y alumnos, y aquellos estudiantes que terminen sus ciclos, como un premio al fin de la etapa, podrán llevarse los computadores a su casa. Las entregas tenían dos mensajes: dar las posibilidades de actualización tecnológica a los jóvenes jujeños y al mismo tiempo mostrar que el ambicioso programa anunciado desde la Presidencia no eran nubes de humo. Pablo La Villa, ministro de Gobierno presidió en San Pedro la inauguración del Centro de Documentación Rápida. También aquí, además de la habilitación de las esperadas oficinas, el Gobierno anotó en su haber un compromiso cumplido, que enterró las dudas y los escepticismos del interior, siempre carne de anuncios que pocas veces se concretan. Por su parte, Hugo Tobchi, lanzó una bomba financiera que tendrá, obviamente repercusiones políticas: en la provincia de Jujuy se trazará un plan de desendeudamiento para los municipios y comisiones municipales, similar al que desde el poder central se diseñó para las provincias. Siguiendo “instrucciones precisas del gobernador” el titular de Hacienda anunció el alivio, y aclaró que en los próximos días dará detalles del operativo.
Seguramente, al hombre que está sentado sobre la caja fuerte del Estado, y cuya misión es no ser desprendido precisamente, le costará mucho afilar el lápiz y abrir el juego, pero la provincia recibirá así un alivio general. El impacto económico financiero es obvio: los intendentes y comisionados municipales podrán mejorar el estándar de sus deudas, licuar altos intereses en plazos más acomodados, y respirar con más tranquilidad. Esto también ofrece dos lecturas: la primera será el alborozado reconocimiento de los jefes comunales peronistas, y seguramente, alguna que otra expresión de alegría de los municipios en manos de la oposición entre ellos, nada menos que el de la Capital. La segunda lectura es haber dejado descolocado al bloque de diputados provinciales de la Unión Cívica Radical, que dos sesiones atrás se negaron a aprobar la Ley de aceptación de la Provincia del plan de desendeudamiento nacional, precisamente porque no ofrecía un efecto cascada sobre los municipios. En ese momento la sociedad en general reprendió a los radicales que estando de acuerdo con aliviar el peso de la deuda de Jujuy -de más de 3.500 millones de pesos- tuvieron la actitud impolítica de retirarse de la Legislatura, en vez de aprobarlo y plantear la discusión de lo que hoy, es un gol de media cancha que metió el oficialismo. Los estrategas radicales no opinaron sobre el anuncio de Tobchi, pero es de esperar que hagan llegar sus pensamientos y sus aportes a la propuesta oficialista, que una vez más, les ganó el centro del ring.
Exageración
Como se dijo, Walter Barrionuevo tuvo una semana soñada. Con problemas pendientes y conflictos latentes, claro, pero igual, tuvo siete días de esos que sirven para cargar las pilas y arremeter desde hoy contra otra semana y sus inesperados vaivenes. Tan exultantes estaban algunos colaboradores cercanos a WBB, que hasta se aventuraron en los pasillos de la ExpoJuy, por estos días epicentro de los flashes, las luces y las cámaras, con una versión muy lanzada: “Hay una posible interpretación de la Constitución Provincial que deja abierta la esperanza de encontrar justificaciones para una reelección del gobernador”, que en principio está bloqueada al haber sido ya vicegobernador y ahora titular del Poder Ejecutivo. Dicen especies originadas en las brillantes y efímeras jabonerías de la expoferia de Jujuy, que el entusiasmo de esos colaboradores habría llegado a oídos del mismísimo gobernador, quien con su habitual serenidad, redondeada con sólida firmeza, desestimó de plano la posibilidad, cortó de un solo tajo el rumor que amenazaba con salir a la ruta y bajar al centro de la ciudad. “¡Claro, es un hombre de leyes...!” dijeron rápidamente las mismas voces intentando disimular el exceso de entusiasmo que las había hecho hablar cruzando un límite sagrado.
Alerta
Una luz de alerta se encendió y no debe pasar desapercibida. Se perpetró otro atentado en contra de un conocido abogado penalista de nuestra ciudad. Su camioneta recibió dos piedrazos que le reventaron el parabrisas y el letrado relacionó el hecho con causas que maneja en su estudio. “Así comenzó la historia del doctor Bruno Aguilar que terminó en tragedia” dijeron inmediatamente en la redacción del diario los periodistas de la sección policial. Memoriosos, agudos, lanzaron una andanada de recuerdos y trajeron al primer plano los casos resonantes que aún no tienen respuestas ni de los investigadores ni de la Justicia. El estudio de Meyer y asociados que volaron en barrio Gorriti y el feroz atentado al juez Javier Aróstegui, sólo por citar los dos más significativos, permanecen en una inaceptable nebulosa que no pueden disimular ni el secreto del sumario ni el respeto y la reserva que merecen las diligencias procesales. Si alguien está esperando que el tiempo transcurra y que la opinión pública se olvide de estos gravísimos episodios que ocurrieron en Jujuy, deberá revisar su estrategia. Por dos razones: porque la gente de Jujuy comenzó a adoptar la costumbre de ejercitar la memoria y ha sido tan golpeada por los hechos mafiosos que vive en estado de alerta sobre estos temas. Y porque la propia realidad, como en este caso, les recuerda cada semana o cada mes con nuevos atentados, que si no aparecen resultados, culpables y respuestas, pareciera que Jujuy es una zona donde pueden moverse con total tranquilidad e impunidad y jamás serán alcanzados por el brazo de la ley. En algún momento la ciudadanía deberá conocer por qué pasaron las cosas que pasaron, y sobre todo, quiénes se mueven detrás de esos hechos.
Jujuy por dos
Dos extremos de un abanico. Ayer cerró luego de 10 días brillantes, la ExpoJuy 2010. Una muestra del potencial agroganadero, industrial, comercial, artesanal, minero y mediático de la Povincia. Lujosos stands, cámaras de televisión, prensa gráfica y radical, elección de reina y sorteos de premios con alta originalidad y un marketing cada vez más agudo, captaron la atención de miles de jujeños que se vieron a sí mismos en la Expo. Fue una ronda de negocios y oportunidades de inversión y consumo del más adelantado nivel. Ayer, se instaló por ocho días en el otro extremo de la Provincia y de la realidad, la Manca Fiesta en la ciudad de La Quiaca. Frutas, verduras, artesanías, tejidos, comercios, lugares de comidas y bebidas típicas, animales de carga o de corral, todos concebidos bajo el ancestral y maravilloso sistema del trueque, se extendieron bajo el cielo de la Puna en la ciudad fronteriza. Ni marketing, ni negocios, ni bijouterie ni sorteos. Solamente el intercambio de ollas de Casira por naranjas y ananás de Tarija, chancacas dulces de los ingenios azucareros de Bolivia por platos y artesas de madera jujeña, panes de sal de las Salinas Grandes por pasas y manzanas frescas de los oasis del norte chileno, guagüitas de durazno por yuyitos para el mate que aseguran ventura en el amor, cañas para los techos de las viviendas a cambio de yuros llenos de chica de maíz. Los jujeños somos esta mezcla maravillosa, esta síntesis de culturas que nos distingue. Tan fantástico es Jujuy que proyectado hacia el futuro se mostró en la ExpoJuy 2010, y hundido en el túnel del tiempo retiene siglos de cultura para mostrarlos en la Manca Fiesta. Bendita tierra que nos da tantos motivos para enorgullecernos sintiendo el privilegio de ser de aquí.





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