El titular del Ejecutivo dijo que reactivaría el proyecto sobre la Constitución local y luego cambió de postura.
Desde la oposición trataban de escrutar acerca de los motivos de Francisco Pérez para revivir el debate reformista en la mañana del lunes y por la tarde bajar los decibeles a una convocatoria para discutir la metodología del voto de los menores de 18 años y la fecha de las elecciones.
Los partidos de la oposición concurrirán al encuentro convocado por Pérez para la mañana de hoy con la sospecha de que sus palabras tuvieron como velado destinatario a la propia tropa justicialista o que se trató de un intento para recuperar el centro de la escena en la campaña.
"No hay razones para volver a hablar de reforma constitucional, cuando la ciudadanía no quiere ni escuchar hablar de reelección", decía el senador radical Armando Camerucci. En el mismo sentido, el presidente del Partido Demócrata, Richard Battagión, señalaba que "no es ningún negocio para ellos".
Incluso el radical disidente Víctor Fayad, quien mantiene diálogo fluido con el Gobernador, también dijo lo suyo al respecto.
"Me parece extemporáneo e imprudente. Ayer (por el lunes) compartí el estreno de 'Vino para robar', le pregunté y me dijo que ha sido un mal entendido de algunos periodistas. Convocar a una reforma es mezclar una discusión cuando la gente reclama propuestas. Yo dije que no iba a andar, no porque sea una persona negativa, pero me parece inoportuno, la gente esta confundida, no sabe qué va a votar y encima vamos a introducir este debate".
Así pues, el clima reintante en la oposición era perplejidad. Volviendo a la Legislatura, Camerucci indicaba que "no hacía falta decir que estaba analizando firmar el decreto para llamar a elección de convencionales. Sólo tenía que firmarlo y publicarlo".
Es más, el senador radical recordó que Mendoza no aprobó una ley para que los adolescentes de 16 años pudieran votar, por lo que la metodología para ello "es una determinación que tomará el juez federal con competencia electoral".
Lo único que podría ser motivo de negociación con los partidos de la oposición es la fecha de las elecciones, siempre y cuando Pérez tuviera la idea de separar el comicio para elegir cargos provinciales de los ya fijados para elegir diputados nacionales, fecha ya fijada por la Casa Rosada: el 27 de octubre.
Pero esta hipótesis también generaba dudas entre los hombres de la oposición: desdoblar es casi asumir una derrota en la elección de diputados nacionales, justo ahora que la lista del Frente para la Victoria está a menos de diez puntos de Julio Cobos. Así es que resultaba improbable tal versión.
De la perplejidad a las especulaciones hay un paso. El que lanzó sus sospechas fue el senador Camerucci: "una vez más la interna del peronismo interfiere en cuestiones esenciales" como la reforma de la Constitución, para luego llamarse a silencio.
Para entender lo que se especula en las cabezas opositoras hay que seguir el devenir de los acontecimientos en el justicialismo mendocino. A partir del resultado de la interna del 2 de junio, en el PJ quedaron claros los liderazgos territoriales, con el vicegobernador Carlos Ciurca a la cabeza.
Esa estructura dio muestras sobradas de poder, al punto de que el Gobernador no logró colocar candidatos de su propio riñón, ni del kirchnerismo más puro, en posiciones expectantes.
Luego, vino el despido del consultor estrella de Pérez, Mario Riorda, a manos de esa misma estructura, por no coincidir el ciurquismo con los ejes de campaña que impulsaba el consultor.
El fin de semana, el vicegobernador Ciurca salió en todos los medios diciendo que militaría por la candidatura de Daniel Scioli en Mendoza, siempre y cuando la presidenta Cristina Fernández no obtuviera una reforma constitucional que le habilitara una nueva reelección.
Pero, más aún, el Vice anunció el Scioli vendría a Mendoza en setiembre para apoyar a los candidatos del Frente para la Victoria.
El lunes, Pérez salió con los tapones de punta a buscar protagonismo. Por un lado, dijo que activaría una posible visita de la Presidenta para octubre y volvió a agitar algunos temas que erizan la piel de los propios intendentes del PJ. Por un lado la reforma constitucional per se y, para colmo, con la limitación a la reelección de los jefes comunales.
Ya la reforma constitucional es un problema porque esa enmienda viene con la cláusula de reelección para el gobernador y esa cláusula facilita cualquier campaña electoral. A eso agregarle la limitación a las reelecciones de los intendentes es lanzar un desafío a propios y extraños.





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