Por: Walter Brown, Jefe de Redacción wbrown@cronista.com
La sucesión de derrotas electorales que el kirchnerismo sufrió desde comienzos del mes pasado en los principales distritos del país, no tuvo su correlato a nivel nacional. La distancia entre Cristina Kirchner y los aspirantes a sucederla fue tan decisiva como esperaban analistas políticos y dirigentes del oficialismo, según los datos que manejaban en las diferentes fuerzas al cierre de esta edición.
Tan cierto es que la sólida base de votos con la que la mandataria encarará el desafío de octubre la deja a un paso de la reelección, como que la posibilidad de un ballottage se ha reducido a que la oposición ajuste considerablemente su oferta y confluya en un propuesta superadora, encarada por alguno de los postulantes que aun guardan chances de sostener la competencia electoral.
Hoy, los equipos de Eduardo Duhalde, Raúl Alfonsín y Hermes Binner comenzarán a tender los puentes entre sí, con el resto de los candidatos que quedaron lejos de la posibilidad de aspirar a una segunda vuelta presidencial y con aquellos referentes que puedan aportarles los puntos necesarios para subirse a esa instancia. Para ello, aunque la distancia a descontar sea grande, se aferrarán a la siguiente lectura: más de la mitad del electorado no optó por la Presidenta y quien quede mejor parado en los próximos dos meses, capitalizará el voto útil de aquellos electores que busquen impulsar al mejor candidato opositor para alcanzar el ballottage.
Allí, aunque ya se halla agotado el tiempo de las alianzas electorales, comenzarán a tallar los posibles entendimientos con quienes dejaron atrás sus ilusiones pero pretenden un cambio de gobierno.
Ese podría ser el caso de Elisa Carrió. Y es que la interna abierta no solo privó a Proyecto Sur y a los ignotos candidatos del Modín y Acción Vecinal de competir en octubre por no alcanzar el piso necesario de votos. También ha sepultado las esperanzas de la diputada de la Coalición Cívica de aspirar a pelear con éxito por el cargo presidencial.
El escaso porcentaje del electorado que acompañó la propuesta de Lilita parece marcar, inexorablemente, el final de un sueño presidencial que se inició allá por 2003 con un 14% de los votos, creció en 2007 con un 23% y se disolvió abruptamente en este último paso por las urnas. Su presencia en octubre sólo tendría un valor testimonial, para no dejar huérfanas a las boletas de sus candidatos, algo que los postulantes del macrismo experimentaron ayer en carne propia, al quedar en la Capital por detrás del kirchnerismo. Pero ya en las elecciones porteñas Carrió demostró que, a la hora de pedir un voto a la ciudadanía, sus deseos de evitar un triunfo oficialista priman por sobre la suerte que puedan correr sus candidatos. Ahora, el beneficiario podría ser Alfonsín, luego que la reciente foto de Binner con Hugo Moyano hicieran aflorar las diferencias que hoy alejan a Carrió de sus otrora socios del socialismo.
Sin embargo, la enorme diferencia de votos que separan a Alfonsín de la jefa de Estado y la baja ascendencia que tuvo Carrió en el electorado tornarán insuficiente esa adhesión para el candidato radical. La ruptura del acuerdo que tiempo atrás intentaron tejer radicales, socialistas y la Coalición Cívica fragmentó el voto de la centroizquierda y horadó las chances de los tres candidatos, principalmente de Alfonsín y Binner.
La misma suerte corrieron Duhalde y Alberto Rodríguez Saá, que luego de fracasar en el intento de una interna nacional de candidatos peronistas contrarios al Gobierno, terminaron por restarse chances. En la gran interna abierta que significaron ayer las primarias, el ex presidente quedó muy lejos de Cristina, pero a la par de Alfonsín; mientras que el gobernador de San Luis apenas repitió el poco más del 7% de los votos que había obtenido cuatro años atrás.
La clave estará en saber qué candidato está dispuesto a deponer ambiciones y sumar conocimientos para fortalecer una propuesta opositora en base a coincidencias programáticas. Tiempo atrás, surgió la idea de que la oposición acompañara a quien saliera segundo en las primarias. Hoy, habrá que ver si ese pensamiento o alguno similar prende entre los principales candidatos. Caso contrario, como quedó demostrado ayer, la elección presidencial será un mero formalismo.






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