Por: Laura Serra.Después de seis años de ocupar un papel testimonial casi irrelevante en la agenda política durante la gestión kirchnerista, a la oposición le llegó su hora. Tras nueve meses de una espera interminable, hará valer su triunfo en las últimas elecciones legislativas con una ofensiva total contra el Gobierno, que arrancará el miércoles 24 cuando intente desde el Senado desalojar por completo al kirchnerismo del control del Congreso.
En materia fiscal, la oposición impulsará un reparto más equilibrado de los recursos públicos con las provincias, hoy asfixiadas por deudas y déficit, situación que le permitió al Gobierno sojuzgar a los gobernadores por medio de la caja del Tesoro nacional.
En la agenda figura la coparticipación del impuesto al cheque y del Fondo de Aportes del Tesoro Nacional (ATN), que significan nada menos que 34 mil millones de pesos anuales que hoy concentra el Gobierno. Como era de esperar, también eliminará superpoderes presupuestarios que le permitieron al Gobierno el manejo discrecional de más de 100.000 millones de pesos durante su gestión.
Aquí no termina todo: la oposición apuntará al control de la gestión y obligará a los ministros a desfilar por el recinto vía interpelación o citación a las comisiones. El ministro de Economía, Amado Boudou, será el primero de la fila, justo en un momento en que está cuestionado en el entorno oficialista.
Hasta aquí, las intenciones; habrá que ver cómo se cristalizan y en qué tiempos, ya que en la oposición aún está lejos de constituir una amalgama homogénea y priman aún las desconfianzas, las veleidades personales y, por qué no, el afán de un sector por sacar una tajada de más.
La mayoría opositora no es uniforme, lo que favorece al Gobierno: la centroizquierda en la Cámara de Diputados y el grupo de seis senadores que se dicen independientes, liderados por el pampeano Carlos Verna, en el Senado, apuntan a ser el contrapeso de la oposición más crítica que busca la revancha y el posicionamiento con vistas a las elecciones de 2011.
"La oposición se va a convertir en lo que nos acusan ahora a nosotros, de embestir contra todo ?advirtió, sin disimular su enojo, un encumbrado diputado oficialista?. Que se hagan cargo, entonces, del desfinanciamiento del Tesoro y de cargar con un mayor endeudamiento del país a tasas más caras si no apoyan el Fondo del Bicentenario. Nosotros apelaremos al decreto y al veto; con esta oposición golpista no se puede acordar."
La batalla se anticipa a todo o nada: el Gobierno, desacostumbrado a ceder aún cuando olfatea la derrota, apelará a cualquier recurso para victimizarse y sobrevivir.
Habrá que ver si la oposición cae en ese juego y, sobre todo, cómo dirime la puja interna entre quienes pretenden asestarle al Gobierno una fuerte estocada a su poder desde el Congreso y aquellos que, por el contrario, están dispuestos a cederle una cuota más de oxígeno para asegurarse que finalice su mandato en tiempo y forma.


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