El Gobierno quiere definir los proyectos para avanzar sobre la Justicia esta semana. Carrió llamó a reeditar la marcha del 18A para "impedir la votación". En el radicalismo y el peronismo no kirchnerista hubo más cautela.
El diputado Eduardo Amadeo fue el primero en hacerse ecode esas voces. Aunque pasó casi desapercibido, consideró que es el momento para "no perder la energía del reclamo" y llamó a marchar "en paz, para defender la Justicia".
La misma cautela tuvo el legislador radical Ricardo Gil Lavedra. No habló de una movilización, sino que opinó que hay que seguir con la colecta de firmas para frenar el “avance sobre la Justicia”.
En cambio, su colega en la Cámara baja Elisa Carrió fue mucho más directa. Sin pelos en la lengua, sostuvo en diálogo con radio Mitre que “ese día tiene que haber mucha gente para impedir la votación”.
La respuesta no tardó en llegar. El titular del bloque del Frente para la Victoria en Diputados, Agustín Rossi, la calificó de “golpista” y “fascista”. “La primera medida de todo gobierno golpista es impedir el funcionamiento del espacio de mayor representación popular que tiene la democracia y que es el Poder Legislativo”, reflexionó el legislador kirchnerista.
En el medio, la oposición busca unificar sus fuerzas para acaparar las protestas. Así, por ejemplo, mientras en el peronismo no oficialista hay movimientos para homogeneizar estrategias electorales, la diputada Patricia Bullrich se arrogó la organización del 18A y dijo que convenció a otras fuerzas de marchar juntas.
En ese marco, la ex funcionaria de la Alianza señaló que es partidaria de “un frente opositor como en Venezuela”, pero reconoció que esa posibilidad cuenta con demasiados obstáculos. En ese sentido, apuntó contra el socialismo y Carrió.
Uno de los reclamos que más se sintió y vio en los carteles del 18A fue, justamente, la aprobación de los seis proyectos que envió el Ejecutivo al Congreso para “democratizar la Justicia”, según la definición de la presidente Cristina Kirchner.
En efecto, cinco de esas iniciativas recibieron media sanción ese día. Y la protesta terminó con decenas de manifestantes trepados a las rejas del palacio legislativo y sentados en la explanada que da a la avenida Entre Ríos. Por lo visto, la idea entusiasma a algunos, no contenta a otros y espanta al resto.






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