Una operación armada a largo plazo tendría un costo de 1000 millones de dólares mensuales.
Según el jefe del Pentágono, las opciones en la lucha contra el gobierno sirio van desde la formación y el equipamiento de una organización militar opositora hasta el bombardeo terrestre y aéreo de objetivos concretos, pasando por la imposición de una zona de exclusión aérea.
En caso de que Estados Unidos apueste por una operación armada a largo plazo, podría verse envuelto en un conflicto de larga duración y "consecuencias no deseadas", advirtió Dempsey. A esto se sumaría un costo mensual de 1000 millones de dólares.
Si bien la carta presenta cinco opciones para combatir a Bashar al Assad y deja la decisión final en manos del presidente Barack Obama, comandante supremo de las Fuerzas Armadas, es imposible no advertir el tono crítico de Dempsey. Los islamistas y otros extremistas podrían salir fortalecidos de la intervención armada de Estados Unidos. También serían posibles actos de venganza de la cúpula siria, afirma el escrito dirigido el viernes pasado al presidente del Comité de Defensa del Senado, Carl Levin.
"Debemos estar preparados para las consecuencias no deseadas de nuestras acciones", escribió Dempsey. "En caso de que las instituciones del régimen se quiebren en ausencia de una oposición con capacidad de funcionar, podríamos ayudar sin querer a los extremistas a hacerse del poder o liberar las armas químicas que queremos controlar", afirmó el militar en su carta enviada a los más influyentes senadores de los partidos Demócrata y Republicano
A todo esto, al referirse a la resolución europea sobre Hezbollah, el gobierno sirio señaló que "la medida satisface las exigencias de Israel y de Estados Unidos para destruir el movimiento de la resistencia en Líbano y en el resto de los estados árabes". La nota oficial añade que "Hezbollah es parte básica del tejido nacional libanés y goza de una amplia popularidad, ya que fortalece la unidad nacional”, agregó Damasco, que tiene en el grupo chiíta aun sólido aliado.


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