Referentes del sector se expresaron sobre la problemática por la falta de mano de obra para la cosecha.
Consultado ayer por Radio Ancasti, tras conocerse que un productor catamarqueño decidió regalar la fruta de su finca por la falta de mano de obra para cosecharla (ver aparte), el empresario dijo que "el señor (Oscar) De la Barrera puede regalar las aceitunas, pero con qué dinero va a mantener esa plantación todo el año. Entonces, el próximo año no va a decir: 'Vengan que le regalo la fruta'; va a decir: 'Vengan que les regalo la leña'", opinó.
Arata reconoció, no obstante, la problemática que se generó por la falta de cosecheros, que acentúa las consecuencias de la crisis por la baja en los precios internacionales del aceite de oliva, el aumento de insumos y el poco rinde de la cuenca local en comparación con otros territorios.
"La gente quiere trabajar, pero no quiere que se la 'blanquee'. Es la primera vez en mi vida que escucho que un trabajador no quiere trabajar en blanco, porque pierde el plan trabajar, o el plan Jefes y Jefas o la asignación universal por hijo. Pero uno no se puede exponer y que venga la AFIP y de repente hagan una multa porque no tienen la gente inscripta", dijo.
El año pasado, el Gobierno provincial anunció que los trabajadores que participen en la cosecha del olivo no perderían el beneficio de los planes provinciales, quedando en suspenso el cobro hasta que se les diera de baja. Un anuncio similar hizo la oficina regional de ANSES, en marzo, con el objetivo de que la gente participe de las cosechas. Sin embargo, esas estrategias no resultaron como se esperaba, por los trámites que debe realizar el trabajador y el desfasaje económico que le significa, ya que no cobraría por dos meses, aunque luego ese dinero se recuperaría.
Al respecto, Arata señaló que "lo que nosotros como sector le pedimos al Gobierno es que a esa gente que tiene los planes no se los quite porque trabaja en una cosecha. Si no los empleamos nosotros en el campo, igual el Estado les tiene que seguir pagando; entonces, si ellos les tienen que pagar igual, permitan que trabajen en la cosecha y que no les quiten el plan por tres o cuatro meses".
Mecanización, la alternativa
La referente de la Asociación Olivícola de Catamarca (ASOLCAT), Bibiana Marabini, también se pronunció sobre la falta de cosecheros y dijo que varios emprendimientos recurrieron a la mecanización, aunque esta solución también es costosa porque los equipos son importados, y no todos los emprendimientos están en condiciones de financiarlos.
Marabini confirmó que muchos potenciales trabajadores temen perder los beneficios sociales que paga la Nación o la Provincia, a pesar de que se modificó la normativa para evitar que se suspenda el plan mientras realizan la actividad temporaria.
El problema, dijo Marabini, es que después que el cosechero deja de percibir el pago en blanco, la ANSES puede tardar un mes en restituir el beneficio, lo que implica que no cobraría hasta dos meses después. Por eso, la medida casi no tuvo impacto en la mano de obra.
Las medidas de la Provincia y la Nación casi no incidieron en el incentivo laboral.
Una medida desesperada por la falta de cosecheros
El debate sobre la crisis que atraviesa el sector olivícola catamarqueño se reactualizó luego de la salida de un productor de Capayán, Oscar de la Barrera, quien sacó un aviso ofreciendo gratis la aceituna de su finca, a condición de que la levanten. Según explicó, agotó los medios para conseguir cosecheros, y ante la necesidad de "descargar" la planta, decidió regalar su producción.
El ingeniero agrónomo, quien en su plantación de Colonia del Valle tiene unas 400 toneladas de aceitunas listas para ser levantadas, dijo que en vano buscó mano de obra en la zona y en otros puntos de la Provincia. "La gente prefiere seguir cobrando el plan social a pesar de que tanto la Nación como la Provincia mantienen el beneficio mientras dura la cosecha", dijo a El Ancasti.
El productor comentó los diversos inconvenientes que tiene la actividad, principalmente por la ecuación económica negativa a partir de la caída del precio internacional del aceite de oliva y el fuerte aumento en gastos, como la cosecha.
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