Oficialistas consolidados y opositores disgregados

El analista político le acerca a LaTecla.info su juicio sobre la radiografía nacional y provincial actual, con proyección a las elecciones. El oficialismo en Nación y Provincia, las chances reales de Martín Sabbatella y el radicalismo. Un surtido de ojo preciso
Hoy puede verse que los dirigentes mejor evaluados en la provincia de Buenos Aires son Cristina Fernández y Daniel Scioli en ese orden, es decir, son los nombres del Frente para la Victoria están muy bien consolidados.

El escenario electoral del FpV en la provincia de Buenos Aires está suficientemente consolidado, por lo que habría que ver de qué manera termina armando su propuesta política electoral y quién es el candidato a presidente de la República en la lista de Francisco De Narváez.

Desde el lado de Sabbatella, lo tenemos al diputado nacional entre un 7 y un 8 por ciento de intención de voto, y con el efecto confusión con Cristina Fernández de Kirchner candidata a presidenta, podría subir algunos puntos más, sino hoy la elección de Sabbatella es una elección que va de los 7 a los 8 puntos.

Lo que yo vengo escuchando de generar una interna en el propio Partido Justicialista en la Provincia con un candidato del mismo partido, creo que sin duda dividiría los votos del Justicialismo. En un escenario en el cual el PJ vaya dividido, obviamente esto podría beneficiar muy bien a Francisco De Narváez.

El problema del radicalismo es que no pudo encontrar e insertarse en las necesidades que está pasando la sociedad hoy en el siglo XXI. Después de haber generado un fracaso muy fuerte en el año 2001 con implosión social, política y económica que quedó en el país con el gobierno de la Alianza, creo que el radicalismo gestó más desde el punto de vista marketinero, con el fallecimiento del ex presidente Raúl Alfonsín, y luego aprovechando el cuarto de hora comunicacional que tuvo Julio Cobos con su famoso voto no positivo.

Pensaron dentro del radicalismo que con eso estaban en condiciones ciertas de poder generar nuevamente una nueva entrada en el escenario grande de la política nacional, pero a la vez sin reordenar ninguna de sus formaciones que tuvieron históricamente.

Me parece que hoy lamentablemente, porque es un partido centenario y demás, es un partido que está más atado a los años ’80 que a los albores del siglo XXI, es un partido que se quedó con el triunfo impresionante que logró Raúl Alfonsín en 1983 con el 52% de los votos, y que no pudo salir de ese momento, por lo que todavía le está faltando encontrar una propuesta clara y concreta para el votante del siglo XXI.

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