El oficialismo catalán perdió bancas y el sueño separatista quedó lejos

El oficialismo catalán perdió bancas y el sueño separatista quedó lejos
Al presidente del gobierno de Cataluña, Artur Mas, le salió mal el adelantamiento de los comicios. No sólo perdió 12 escaños sino que si quiere insistir con su intención secesionista deberá depender de otras fuerzas políticas.
El proyecto independentista del presidente del gobierno de Cataluña, Artur Mas, fue derrotado en las elecciones parlamentarias adelantadas para ayer con el objetivo de sumar voluntades con miras a una eventual consulta secesionista que, con estos resultados, no se llevaría a cabo (ver aparte). Su partido Convergencia i Unió (CiU) ganó las elecciones pero no sólo no consiguió la "mayoría excepcional" que Mas había pedido a los catalanes, sino que perdió un significativo número de escaños.

De las 62 bancas que tenía hasta ayer, CiU terminó quedándose con 50, un total lejano a las 68 necesarias para la mayoría absoluta. Los secesionistas de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), en cambio, crecieron algo más del cien por ciento y su representación pasó de diez a 21 escaños (se convirtió en la segunda fuerza). Los socialistas (PSC), que ocupaban hasta ahora ese puesto, cayeron de 28 a 20 escaños, mientras el conservador Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy, aumentó uno, pasando de 18 a 19 bancas.

Pese al descenso de CiU, el nuevo Parlamento tendrá mayoría independentista gracias al crecimiento de ERC y de otras formaciones. Mas reconoció que quedó "lejos de la mayoría excepcional", pero dijo que no estaba arrepentido de haber adelantado las elecciones y, pese a su clara derrota, igual sostuvo que "fue una buena decisión". El presidente reconoció que su descenso se debió a los impopulares ajustes que realizó en sus dos años de gobierno.

Desde Madrid, la vicepresidenta del PP, Maria Dolores de Cospedal, celebró los resultados, no por haber obtenido una banca más sino porque, dijo, "quedó a la vista el fracaso de Mas y su proyecto separatista, que quedó en una situación peor". Desde la ERC, convertida en la fuerza que más claramente creció, hasta volverse decisiva en cualquier esquema de gobierno, su vocera, Anna Simó, agradeció "al pueblo catalán por haber estado a la altura de las circunstancias y demostrar que quiere más democracia y más política que nunca".

El partido "ecosocialista" Iniciativa per Catalunya Verds-Esquerra Unida i Alternativa (ICV-EUiA), que pasó a tener 13 bancas (sumó tres a las que tenía), también está entre los que festejó. La número dos de la lista, Dolors Camats, destacó el "fracaso" de Mas y su agrupación, y señaló que "hay que acoger con prudencia estos resultados electorales, pero conscientes de que los partidos de los recortes, como CiU, que ven la austeridad como única solución, recibieron el rechazo de los ciudadanos y retroceden de forma muy clara". «

Ansa y dpa

consulta: sí, no, ya veremos

Se las mire por donde se las mire, las elecciones catalanas de ayer significaron un revés para el presidente de la Generalitat, Artur Mas, y su partido Convergencia i Unió (CiU). Y no sólo porque redujo su número de bancas en el Parlamento regional sino porque lo que estaba pensado como un trampolín para plebiscitar la separación de España no fue tal. Cuando aún no había terminado el conteo de los votos, el jefe de campaña de CiU, Lluis María Corominas, rescató que "el bloque de partidos soberanistas será mayoritario" y adelantó que "esto significa que se hará la consulta".

Además, el presidente del gobierno regional también fracasó en su propósito de lograr una gran participación ciudadana que les diera mayor legitimidad a sus planes separatistas. Algo más del 56% de los catalanes acudió a votar. Se trata de un índice superior en ocho puntos porcentuales al presentismo de 2010, cuando menos de la mitad había emitido su voto, pero está lejos del 70% que había imaginado Mas para esta ocasión.

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