Ofelia Leiva, medio siglo de amor al chamamé

Ofelia Leiva, medio siglo de amor al chamamé
El próximo sábado 31 de agosto, a las 21:30, una de las voces chamameceras más populares presentará en el Teatro Oficial “Juan de Vera” su espectáculo “Ofelia Leiva y sus 50 años”. Un recorrido por su carrera artística que arrancó a los 13 años recorriendo distintos escenarios. “En este momento me encuentro mejor de lo que creí, soy feliz, una mujer plena”, dijo.
El anecdotario que conserva Ofelia Leiva en su entretenida memoria sorprende. Con naturalidad sale y vuelve de la entrevista, se emociona, recuerda, sonríe, desgranando de un baúl de recuerdos su extensa trayectoria en el chamamé, nada menos que 50 años de lucha y trabajo para que la música correntina esté hoy en un lugar privilegiado.

El sábado a las 21.30 festejará sus “Bodas de Oro” con la música, la mitad de tiempo del edificio del Teatro Juan de Vera en cuyo sagrado altar se celebrará la liturgia chamamecera para agasajar a Ofelia Leiva. Sentada en una mesa de bar, aguarda a época con mates y crujientes chipacitos que como bálsamos la ayudan de alguna manera a aliviar la nostalgia que le genera estar lejos de su querida Corrientes.

“Estos 50 años me encuentran mejor de lo que creí, me siento feliz de poder festejar mi vida en el chamamé en el teatro Vera. Y luego voy a repetir el espectáculo en Quilmes (Buenos Aires) donde vivo porque allá hay mucha gente que me quiere y muchos correntinos también”, expresó la correntina que desde hace unas tres décadas partió a nuevos rumbos para llevar chamamé junto a su compañero de vida Rosendo Arias. En medio siglo disfrutó del recorrido artístico y como suele suceder en tanto tiempo, más aún con grandes artistas como Ofelia que el 7 de noviembre pisará sus 63 años, es imposible volcar en estas líneas toda su vivencia. Sólo resumir que se siente una mujer plena “en todo sentido”, dijo.

“Como artista pude cantar a muchas generaciones, compartí escenarios y grabaciones con muchos colegas y amigos, fui mamá de cuatro hijos hermosos y abuela de 7 nietos”, expresó Ofelia adormeciendo por instantes el mate en sus manos. Pero añadió: “Lo único que me hubiera gustado era llegar a mi vejez con Rosendo, pero bueno Dios dispuso lo contrario y yo también lo acepté. Agradezco la posibilidad de darme la fuerza para poder pararme y seguir cantando. Soy una persona de mucha fe”, expresó tomando con su mano el crucifijo que lleva siempre consigo desde hace varios años.

Como todos aquellos que emigran de su tierra natal, como ella siempre anhelan con volver. “Me gustaría volver a Corrientes pero armé mi vida allá, si vengo aquí estaría sola sin mis hijos, lo que edifiqué no tendría cerca. Pero vengo cuantas veces pueda, paso veranos enteros acá, que me duran todo el año”, expresó con una sonrisa.

Ella nunca se va de Corrientes sin disfrutar de su infancia, en recuerdos, aportados por los aromas y el paisaje colonial del barrio La Rozada, un precioso rincón de la ciudad que aún resiste el paso del tiempo. “Me crié en una casa antigua de calle San Lorenzo al 400 entre Plácido Martínez y Quintana, allí vive una tía y mis primos. Todavía no fui pero como siempre me tengo que sentar en esa galería a disfrutar de los aromas”, dijo la mirada iluminada y serena.

“Cuando vengo a Corrientes paro en la casa de unos amigos, allí siento los olores de la cocina y me transportan a la infancia y le agradezco a mi amiga que me cocina mbaipï, me malcría”, refirió Ofelia destacando que la cultura correntina no es sólo la música y danza. “Nuestra cultura es eso también, los aromas, los colores de los árboles como dice la música “Corrientes en flor”. No encontrás en ningún lado eso y el aroma, cuando me siento en ese patio y siento el aroma de las casas, te llega al corazón, eso extraño mucho en Buenos Aires”.

En este contexto, Ofelia manifestó que es necesario que los jóvenes artistas salgan de la frontera de la provincia. “El chamamé necesita artistas que recorran el país y lleven nuestra música a otros escenarios, cada vez son pocos los artistas chamameceros que circulan fuera de la provincia”.

Por último se refirió a las fusiones y nuevos estilos de chamamé y dijo que aprendió a aceptarlas, “siempre que se haga con respeto”. “Es como el ficus, mientras que al arbolito no le cortes el tallo, arriba le podés cortar como te guste, darle la forma que quieras pero siempre con respeto. Si le cortás abajo se muere, lo mismo pasa con el chamamé”, dijo.

Comentá la nota