Hubo varios trastornos en el primer embarque
Dos empresarios, uno que participó en el primer embarque, en septiembre de 2006, y otro que lo hizo durante 2007, contaron una serie de pormenores insólitos. Según uno de esos industriales, de la provincia de Santa Fe, cuando quiso pagar el 15% a Palmat se encontró con que el dinero que depositaba a nombre de la trader en el Regions Bank de Miami "volvía de vuelta" porque la cuenta demoró en entrar en funcionamiento.
"Queríamos pagar, pero la plata volvía de vuelta a nuestro banco, porque nos decían que la cuenta al principio no existía", dijo el empresario. Según el industrial, sólo después de varios días de insistir en concretar el pago la cuenta estuvo operativa. El empresario que relató esta anécdota colocó equipos en el primer embarque.
Otro punto no menor eran los plazos de pago de Chávez. En este punto, Venezuela hacía un anticipo del 30% del negocio para que los fabricantes se pusieran a hacer los equipos. El restante 70% se abonaría, como máximo, a los 90 días. Pero los plazos terminaron siendo más largos.
"Nos daban un anticipo del 30% para confirmar el negocio y el resto a 90 días, pero al principio (por el primer embarque) terminamos cobrando en 180 días. Eso no lo puede negar nadie", señaló un industrial de la provincia de Buenos Aires. Este empresario destacó, además, que "hubo gente que hasta estuvo un año para poder cobrar".
Otro industrial señaló que llegó a tener una suma de casi dos millones de dólares para cobrar y que, en vez de hacerlo a los 90 días, los recibió a más de 120 días. "Yo tenía dos millones de dólares para cobrar y los necesitaba", indicó. "Por lo menos Palmat estuvo para gestionar el cobro", añadió.
Nuevos negocios, trabados
En las últimas semanas, un empresario intentó cerrar un nuevo negocio con Venezuela, ya no vía Palmat sino una empresa privada de ese país, pero al final no lo pudo concretar. Según estimó, se le cayó un negocio de casi US$ 300.000 dólares y atribuyó ese desenlace al impacto que causó el escándalo por la comisión a Palmat.
Otro traspié que afrontaron los empresarios que exportaban a Venezuela fue cuando el primer barco que llevaba los productos, en septiembre de 2006, se rompió y estuvo casi seis meses varado en el puerto de Río de Janeiro con casi 500 equipos por un valor de US$ 20 millones.
Ese hecho marcó algo insólito. Empresas que no exportaron absolutamente nada en el primer envío tuvieron que poner plata para solventar el gasto de retirar la maquinaria de ese buque. Esto se hizo para "ayudar" a las empresas que tenían los equipos en el barco que tuvo un problema mecánico.

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