Las elecciones internas abiertas y obligatorias para todos los partidos, convocadas para el 14 de agosto, a fin de elegir candidatos a senadores y diputados nacionales se relacionan más que nunca con el resultado electoral del próximo domingo. Casi se condicionan.
Estas elecciones van a ser cruciales para las aspiraciones de continuidad de Tere Quintela y de Angel Maza, que quiere ocupar el despacho que tiene que dejar su hermana Ada, aunque esta última tampoco está convencida de que tenga que abandonarlo. Si a Quintela y a Vera le va muy bien el domingo, podrá el Gitano reclamar otra oportunidad para su hermana. Lo mismo le sucede a Didí, aunque iría por la minoría, es decir que desplazaría a Carlos Menem del lugar que pensó el kirchnerismo para él. Los tiempos cambian.
Hasta antes que surgiera Guzmán Soria, Beder ponía todas las fichas al Negro Yoma, quien fue el que le abrió la puerta a una entrevista clave con Cristina, en los comienzos del gobierno de Beder y éste sabe ser agradecido. También argumenta a su favor que Yoma conoce –y casi tutea- a la gran mayoría de funcionarios de primera y segunda línea (porque compartieron trinchera cuando eran todos menemistas) y lo que es fundamental hoy en el universo K: tiene buena relación con los medios. "Es un mediático nato" afirman en la Residencia Uno.
Pero Yoma tiene una gran contra: en la encuesta que maneja Juan Carlos (El Chueco) Mazzón, en la Rosada, aparece con una imagen negativa difícil de remontar. También dicen que es difícil que la dirigencia (léase intendentes y diputados) lo apoyen, por las grandes "borradas" que ha tenido el ex embajador. De allí que el martes, aprovechando la fiesta de la Olivicultura, se reunió con varios jefes comunales.
Por eso, inteligentemente, Guzmán Soria hace rato que comenzó a anudar con sus pares y los intendentes. Y sabedor de que Dios atiende en Buenos Aires, tendió lazos con Mazzón y los muchachos de La Cámpora, con quienes habla más sesgado ideológicamente hacia "el proyecto nacional y popular". Obviamente que Beder le dijo "metele para adelante". Pero Guzmán Soria tiene un alto índice de desconocimiento por parte del electorado y también de parte del funcionariato nacional. Tendría que ir a construir relaciones, que Yoma ya tiene hechas. Otra posibilidad es que Yoma finalmente también vaya por la banca de la minoría, porque no nos olvidemos que prácticamente cada dirigente justicialista tiene su propio partido. Hecha la ley, hecha la trampa, dice el adagio popular.
En cualquiera de las opciones, tanto Yoma como Guzmán Soria tendrán que recurrir al aparato justicialista y ya se sabe que ahí, manda Beder.
Pero la lista además –y fundamentalmente diría- debe ir con una candidata mujer. Hasta ahora, según aquella encuesta, la mejor perfilada es Teresita Luna, quien tiene un 52% de imagen positiva, con muy poca imagen negativa. Carlos Menem tiene también un sorprendente 52% pero tiene mucha imagen negativa, es decir, que nunca lo votaría.
En el bederismo puro imaginan un encontronazo entre las dos Teres por aquel cargo a la senaduría. Pero, la vicegobernadora tiene muy buena imagen en el centro del poder. En cambio Tere Quintela, por más que su hermano cultive una amistad con el ministro Randazzo (filo Cámpora), es muy difícil que ella capte todos los votos del Gitano. Pero, ¿qué pasaría si las dos Teres terminan hablando y negociando entre sí? No sería descabellado pensar en una formula con dos mujeres. Tere Quintela tiene el 46% de adhesión.
También el resultado del domingo será crucial para el radicalismo y en particular para el futuro político y personal de Julio Martínez y Guillermo Galván. Que no supieron o no quisieron poner en un paraguas las profundas diferencias personales y enfrentar los comicios unidos en serio. De acuerdo a los votos que acumule cada uno, es como se plantearán las candidaturas nacionales. Ambos saben que el oficialismo, aspira, trabaja (y hasta conspira) para que radicalismo quede de tal forma que no pueda soñar con octubre. Pero ahora ambos sectores radicales están pensando en denuncias cruzadas para plantear apenas se cierren las urnas. Tal vez haya un destello de serenidad y se anteponga una visión más amplia, más hacia el horizonte, por la salud de la República.





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