Octava: Chispazos entre legisladores y ediles

El peronista Bruera hizo socios radicales, felipistas y macristas en un santiamén. Dividió a la oposición, aun antes de su división a nivel nacional. Tiene campo libre en el Concejo y solamente contrapesos desde la Legislatura, pensando en 2011
Mucho antes de cualquier rencilla entre Lilita, Cobos y Margarita, los cuatro concejales del ACyS hicieron tres bloques diferentes. Se sabe: si divides, reinarás. El bruerismo gobernante en la ciudad usó esta vieja y efectiva lógica. Hizo jugadas de ajedrez para quebrar a la oposición mucho antes de que los líderes nacionales mostraran sus desavenencias.

Hoy el intendente Bruera cuenta con aliados impensados antes de las legislativas de 2009: el cuñado de Solá, Juan Pedro Chaves, lobbista del oficialismo ante la oposición; el vicepresidente del PRO, el macrista Julio Irurueta; y el único edil de la UCR orgánica, Guillermo Duva.

Pasan cosas increíbles en el Concejo: Chaves es titular del bloque felipista, pero su única compañera de bancada, Poly Tritten, es la que firmó la convocatoria a una reunión para tratar la reforma del polémico COUT (Código de Ordenamiento Urbano y Territorial).

Irurueta, vía el diputado provincial Julio Garro, tejió un acuerdo político de convivencia con Bruera. Algo similar pasó con Duva, vía el diputado provincial Sergio Panella, ex presidente de la UCR.

Lo del cuñado de Solá no sorprendió a nadie. Hizo campaña en contra de Bruera, pero se alió a él en un pestañeo.

El peronismo también le hizo manso favores al intendente. Carlos Castagneto, segundo de Alicia K, aprobó la renuncia de su concejal Melzi. En su lugar ingresó una aliada pura del bruerismo, María Fernanda Moggia.

Hay tres kirchneristas opositores puros (Tangorra, Urriza y el converso camionero Forte), un margarito (Crespo), dos del ARI (Sánchez y Larcamón) y un denarvaísta (Arteaga). El resto, puede o no hacerle el juego al bruerismo, de acuerdo a los temas y a las necesidades. En este escenario, la reforma del COUT es un hecho.

No tiene Bruera una oposición; ni abroquelada, ni férrea, ni con un plan estratégico para marcarle la cancha. En el otro extremo de la balanza peronista está el armado de De Narváez, con Gonzalo Atanasof a la cabeza, y Arteaga en el Concejo. Alak no va a jugar en La Plata, ni siquiera le va a poner el cuerpo a ningún armado. Por eso, los seguidores de otrora no están dispuestos a alistarse en una causa sin horizonte, sólo para hacer "daño". Es decir, su capacidad de convocatoria está reducida a funcionarios ocasionales, y un poco más.

El kirchnerismo platense tiene varias internas y no está para pelear ningún espacio.

El otro contrapeso está fuera del Concejo. Lo encarnan los aristas Negrelli (diputado) y Mor Roig y Malagamba (senadores) desde la Legislatura. Ni siquiera el radicalismo universitario, que en los primeros días de abril pondrá al storanista Fernando Tauber como nuevo rector de la UNLP, está interesado en jugar una carta en el partido local del día a día.

Se percibe, sí, mucha polvareda. Mucha pirotecnia opositora. Pero salvo las citadas excepciones, es casi todo pour la galerie.

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