Los empleados del frigorífico Indeco, de Toay, acordaron un pago en dos partes de 500 pesos con los dueños y levantaron la toma de la planta durante la madrugada de ayer, luego de más de cinco horas de protesta. Esa misma noche les fueron abonados 350 pesos y ayer recibieron el pago un grupo que no estuvo presente; mañana pagarían otros 150 pesos para completar lo que significaría un saldo parcial de lo adeudado.
Una treintena de los operadores que cumplen funciones en la planta había ingresado a la hora 20 del viernes reclamando el pago de sus haberes pendientes desde hace varios meses. Sólo estaban percibiendo los subsidios que entregaba el municipio local y el gobierno nacional. Aseguraban que los últimos recibos de sueldo que tenían eran de mayo.
Marcelo Desinano, uno de los responsables de la firma, se hizo presente y llegó a un acuerdo con los manifestantes. El último de ellos se retiró alrededor de las 3.30. Ayer por la mañana otro grupo más pequeño, de once personas, que no había estado durante la noche, esperaba otra vez a Desinano para que les abone su parte. El resto sería entregado este lunes, cuando el frigorífico retome las tareas de faena.
Los trabajadores aseguran que a la firma no les falta trabajo porque están faenando entre 400 y 500 animales por día. Pero aún así los incumplimientos se mantienen desde hace bastante tiempo.
La planta fue adquirida por los hermanos Angel y Paolo Buetti en 2008. Desde hacía un año que el frigorífico estaba parado por los problemas económicos del anterior dueño, Francisco Gil. La inversión de los nuevos propietarios fue importantísima, pero no pasó demasiado tiempo hasta que los empleados volvieron a protestar a causa de los atrasos. Durante la toma, habían asegurado que desde la reapertura reciben la paga de forma irregular, pero desde hace unos meses la firma no hace aportes jubilatorios y no tienen vacaciones ni aguinaldo.
"Fue una charla formal, como personas coherentes que somos entendemos la situación; pero ellos (los dueños) tienen que revertir las cosas, y entendernos y comprendernos a nosotros", dijo ayer a LA ARENA uno de los empleados, Luis González.
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