Uno de los talones de Aquiles del Presidente del Superior es la administración de los recursos, respecto de los cuales son muchas las elucubraciones que se hacen puertas adentro de la ex Casa Nalda. Distintos son los requerimientos en materia edilicia en la provincia para la optimización del servicio de justicia. Muchos se cumplen pero con una particularidad, son los trabajos que mayores recursos monetarios demandan, con tramitaciones que para muchos distan de lo transparente.
El accionar del presidente del Superior Tribunal de Justicia de la Provincia, Carlos Rubín, se mantiene en el tapete por distintos motivos. Además de sus "particulares" llamados a concurso para cubrir cargos, está la cuestión presupuestaria en materia edilicia, la cual mantiene una tendencia hacia lo costoso, generado esto un sinfín de cuestionamientos y versiones respecto al por qué de esta predilección del también titular del Consejo de la Magistratura que arrastra, sin cubrir, por ignotas razones la suplencia del Poder Judicial tanto en el Consejo como en el Jury, algo que pareciera demostrar en su justa dimensión el relajamiento en el funcionamiento del Poder del Estado cuestionado hasta por la opinión pública.
Son diferentes los ejemplos que se pueden señalar en cuanto a esta proclividad hacia las obras dispendiosas, y entre ellos están algunos de los más actuales, como la onerosa escalera de emergencia en el edificio del Poder Judicial y la adquisición de una costosa propiedad para el Juzgado Contencioso Administrativo en Capital.
EL INTERIOR
TAMBIÉN EXISTE
Algunas de las críticas que más resuenan en los pasillos tribunalicios ante este contexto hacen referencia a la desatención de requisitorias realizadas hace tiempo desde el Interior provincial para la atención de cuestiones edilicias en el ámbito judicial, las cuales representan una suma ínfima a comparación del par de obras mencionado pero que para Rubín no merecerían igual prioridad.
A esto de desoír los pedidos el Interior se suma lo que se puso sobre el tapete dentro del mundillo judicial hace tiempo: favoritismo a obras caras, quedando en evidencia una preferencia de Rubín que muchas veces los hechos revelan pese a la articulación de artilugios para enmascararla.
EJEMPLOS CAROS
La escalera de emergencia del edificio ubicado en la esquina de 9 de Julio y San Juan, en Capital, hace tiempo comenzó a ser construida, demandando, de acuerdo a lo señalado por los trabajadores, más tiempo del que se anunció.
Es otro de los símbolos más patéticos de la desidia con que se atienden las responsabilidades funcionales, poniendo en riesgo a centenares de empleados que siguen esperando la culminación de una obra que se decía, tardaría seis meses y que pareciera que ya va para el cuarto año Además, varios son los que observaron con asombro el cartel de obra, al reparar en la cifra de los trabajos.
Esto no sólo trajo más cuestionamientos hacia Rubín por el gasto presupuestario, sino que se sumaron aquellos por las dificultades generadas para el desarrollo de las actividades diarias en dicho establecimiento judicial.
Pero el caso que mejor mostraría el, para muchos, "oscuro" manejo de obras y su consecuente utilización de fondos, aunque en este aspecto la cuestión no se limita ni mucho menos a la parte de obras. Hay equipamiento, servicios y contrataciones que en los últimos meses levantaron polvareda, y no sólo por el rum rum de los pasillos, sino que las cuestiones controversiales dieron lugar a posiciones fuertemente encontradas en la cúpula tribunalicia.
Lo del fuero Contencioso Administrativo de la Capital es otro caso que podría anotarse entre los Guiness.
Hace tiempo se puso en marcha el juzgado de primera instancia al mando de la magistrada Gabriela Romero Feris. Es el lugar de origen para el tipo de demandas que se inician contra el Estado provincial por parte de particulares u otros estados, como el municipal, siempre hacia la Provincia.
CASONA COSTOSA
La compra de la casa para que funcione la Cámara Contencioso Administrativo fue hace un par de años motivo de otra de las más duras polémicas dentro del ámbito del Superior, por la tenaz oposición de uno de los ministros del cuerpo, que se opuso, en minoría, a la compra directa señalando que no estaba acreditada la urgencia ni era conveniente soslayar los procesos que hacen al transparencia.
El tiempo pasó y la Cámara sigue sin constituirse, sin que Rubín haya dado explicaciones claras del porqué tiene pisado el concurso para completar la terna de candidatos a camaristas.
Primero defendió a capa y espada la compra directa de la propiedad por razones de urgencia y después él mismo se encargó de diluir dicha pretendida urgencia al poner en el freezer la conformación de una Cámara que debería administrar el proceso electoral.
La desidia crea un vacío que, en los hechos, no es tal porque hasta que la Cámara funcione seguirá el Superior Tribunal ejerciendo el control electoral.
Los que irán más lejos coinciden en señalar que tras la inexplicable demora de Rubín se esconde el propósito de seguir teniendo ingerencia plena en el proceso electoral que se viene. Si así fuera, sería otra agachadita más como lo es el tener cajoneado, desde hace meses, la puesta en marcha de la Mediación para Santo Tomé.
Con este discurso, y luego de otorgarle preciada atención a la adquisición del inmueble donde debería funcionar el novedoso fuero en lo Contencioso Administrativo y Electoral en Capital, el titular del Superior no dispuso hasta el momento sus integrantes, más allá de una convocatoria a concurso judicial (teniendo en cuenta los particulares que son sus llamados) que realizó para designar los integrantes de la Cámara de Primera Instancia que hasta el momento no inició marcha.
Este fuero aún sin integrar es clave para atender causas que muchas veces rozan intereses de gobiernos de turno.
Una de las cuestiones que debería atender la Cámara, tal como antes se dijo, es la jurisdicción electoral, la cual queda así en manos exclusivas de Carlos Rubín.


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