Cornejo inauguró una red cloacal que se construyó el último año, pero cuya gestión se adjudica el intendente Giménez.
“Gobernador, ¿el Zonda caldea los ánimos?”, preguntó el cronista. “Nooo”, respondió relajado Alfredo Cornejo.
La corta conversación se dio a última hora de ayer, en la Municipalidad de Capital, tras la presentación de diez móviles de preventores. Fue el primer (y único) contacto que el mandatario tuvo con la prensa tras el escándalo vivido en San Martín al mediodía, con simpatizantes peronistas y con el intendente Jorge Giménez (PJ).
El hecho, que se produjo al inaugurar una red cloacal, incluyó abucheos a las autoridades de parte, según el Gobierno provincial, de militantes que fueron enviados por Giménez. Hasta tuvo un “cara a cara” del senador radical José Orts con el intendente, que casi pasa “a mayores”.
-¿Piensa cortar relaciones con ese municipio San Martín?
-Nooo.
Así, Cornejo quiso poner fin al hecho. Aunque habrá que ver si esas relaciones siguen existiendo.
En el acto del mediodía, el mandatario, que lleva una maratónica semana de inauguraciones con fondo electoral, ni siquiera pudo hablar. Tampoco Giménez.
El único que alcanzó a decir unas palabras fue Luis Jahn, titular del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (Enohsa), organismo responsable económicamente de concretar la red terciaria que se inauguraba en una zona que comprende cinco barrios.
Una obra que, según el Gobierno, “empezó hace un año y terminó esta gestión”. Y que con una inversión cercana a 25 millones de pesos, 17 kilómetros de cloacas y 674 conexiones “beneficia a 3.800 familias”.
Para el Gobierno, los silbidos y empujones fueron armados “porque el municipio está enojado con la inauguración que ellos no pudieron hacer”.
Giménez también se atribuye la obra, o al menos la gestión. “Fue proyectada en 2013, gestionada ante el EPAS, con convenio en 2015. Se adjudicó a principios de 2016, con una inversión también proyectada por esta municipalidad a través del BID”, se informó en un comunicado oficial.
El mismo comunicado aclara que “fueron los vecinos -lejos del patoterismo- los que acompañaron y apoyan al intendente”.
Sin embargo, en el cornejismo están convencidos de que todo fue “armado” por el peronismo de San Martín. “Temprano nos avisaron que habría un ‘escrache’, pero nunca creímos que podía ser el propio intendente”, dijeron.
Según esas fuentes, hubo un creciente número de militantes de Giménez que silbaron y abuchearon a Jahn, sobre todo cuando nombró a Macri.
También hubo empujones. “Apareció gente con carteles y se nos acercaban como para rodearnos. Nunca nos pasó algo así”, dijo un colaborador de Cornejo.
Ante la incómoda situación, el Gobernador terminó abruptamente el acto, sin siquiera cortar la cinta, y se retiró del lugar, con claros signos de ofuscación.
Fue ése el instante de mayor tensión, que fue filmado y que la comuna envió a los medios. Incluso hay una versión que muestra un subtitulado sólo cuando presuntamente Orts se acuerda de la madre de Giménez.
En el video se ve con nitidez que el intendente, luego de saludar a Jahn y al secretario de Servicios Públicos, Natalio Mema, se acerca a Orts (también oriundo de San Martín) y algo se dicen mutuamente.
Mema fue quien los separó. Su versión es que Giménez “dijo algo fuerte” a Orts, éste le respondió y luego llegaron “dos punteros” del jefe comunal.
“No sé lo que me dijo, si no, no sé cómo termina”, señaló Giménez a Los Andes, tratando también de poner fríos al asunto. “Estamos en época electoral y muchas veces hay desencuentros”, relativizó. Aseguró que “no hubo ninguna intención” de generar discordia. “Hace 14 años que soy intendente y nunca me había pasado algo así”, añadió.
Pero el cacique también marcó terreno. “El proyecto lo hicimos nosotros. Es un barrio popular, donde el peronismo tiene incidencia, por eso nos apoyan”.
Aunque la mayoría buscó minimizar el hecho, Orts fue a la Fiscalía y denunció a Giménez “por amenazas”.

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