Fortalecido, hará un llamado a los republicanos para que EE.UU. mejore su competitividad
"Vengan, acompáñennos a escuchar y celebrar al presidente." Por todas las vías, los demócratas envían invitaciones para escuchar mañana el discurso en el que se espera que Obama aborde nuevamente la situación económica.
"Será una gran ocasión para acompañar este momento histórico del país", dicen, por caso, los demócratas de Florida, en su convocatoria a secundar a Obama en momentos en que, con una imagen fortalecida, espera hacer un llamado a la "responsabilidad" de los republicanos para abordar el escenario económico. Invitaciones similares se repiten por todo el territorio.
Uno de los desafíos inminentes es la situación de deuda que enfrenta Estados Unidos. El gasto del gobierno acaricia ya el techo permitido por el Congreso y el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, ya pidió a la oposición republicana que "acompañe" con su voto una extensión de ese tope.
La deuda norteamericana supera los 14 billones de dólares, y su déficit -la brecha entre lo que gasta y lo que recauda el Estado- ya superó con holgura el billón, equivalente a tres veces el tamaño de la economía argentina.
"Se espera que Obama aborde tanto la cuestión del desempleo como la deuda y el déficit", deslizaron fuentes de la Casa Blanca.
En su mensaje habitual de los sábados, el presidente ratificó anteayer que no esquivaría el tema y que expondría un llamado para hacer que la mayor economía mundial recupere su posición de liderazgo en áreas en las que perdió terreno.
Los republicanos reaccionaron con cautela a lo que se presenta como un nuevo round político. "Si Obama hubiese gastado con sentido, ya tendríamos una economía en marcha", objetó el líder de la oposición en el Senado, Mitch McConnell. El ex candidato presidencial John McCain, en cambio, optó por un tono más cauto. "Creo que Obama ha aprendido en dos años de presidencia. Esto de hablar del recorte del gasto es algo que no había sucedido hasta ahora", concedió.
"Hay espacio para trabajar de modo conjunto. Creo que el presidente entendió en las elecciones de noviembre [cuando fue derrotado] que el pueblo norteamericano tiene prioridades distintas" de las que él promovió en el comienzo de su gestión, dijo el senador por Arizona.
El elevado gasto público se convirtió en bandera en este país. El ascendente movimiento ultraconservador Tea Party movilizó a millones de personas en contra del "derroche irresponsable" de Washington y ahora Obama parece prestar oído.
Balance
El presidente abordará mañana su tercer discurso sobre el Estado de la Unión, una suerte de balance de gestión y lineamiento de políticas para el futuro inmediato que suele fijar la agenda política.
Esta vez el discurso es esperado con especial expectativa. Obama hablará ante las dos Cámaras del Congreso -una de ellas, manejada ahora por los republicanos-. Pero lo hará en un momento especial, cuando, por primera vez en muchos meses, experimenta una fuerte suba de popularidad. En forma coincidente, varios sondeos apuntaron que el cambio de humor popular responde a cierto cansancio de la retórica incendiaria que, durante la campaña electoral de noviembre último, exhibieron los sectores más radicales de los republicanos.
El giro hizo eclosión hace dos semanas, cuando en un ataque en Arizona resultó gravemente herida la diputada demócrata Gabrielle Giffords. Obama hizo entonces un llamado a ponerse por arriba de los enfrentamientos y "hablar los unos a los otros de un modo que cure y no que profundice el daño".
Obama sostendrá en su discurso que la economía norteamericana "está creciendo de nuevo" tras la crisis financiera, aunque no todavía "al ritmo que se necesita".

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