Obama redefine el rumbo con un Congreso dividido

Obama redefine el rumbo con un Congreso dividido
Pronuncia hoy un discurso clave centrado en la economía

WASHINGTON.- Con su tercer gran discurso anual sobre la situación del país, un Barack Obama vivificado por las encuestas favorables enfrenta hoy su primer gran cruce político desde que los republicanos asumieron parcialmente el control del Congreso.

Todo indica que el esperado discurso del presidente norteamericano será eminentemente económico. Pero la coincidencia es que servirá para medir el tono y las prioridades políticas en esta segunda parte del mandato, en la que se juega las posibilidades de ser reelegido en 2012.

"Es, de algún modo, el comienzo formal de la segunda parte de su presidencia", decían sus colaboradores. Los demócratas, envalentonados, esperan lograr hoy un masivo respaldo popular al presidente.

De acuerdo con un sondeo difundido ayer por la cadena CNN, el presidente logró una adhesión del 56 por ciento, tras haber tocado mínimos apenas por encima del 40 por ciento.

Millones de personas esperarán encontrar hoy en las palabras del presidente una señal de aliento para la economía. Será el tercer discurso sobre el Estado de la Unión de Obama, y en él se delineará la base de la agenda política para 2011, en medio de un clima de intensa presión en Washington por acelerar el ritmo de la recuperación económica, recortar el gasto y aumentar empleo.

"La mayor parte del discurso se basará en los pasos que el presidente cree necesarios para que nuestro país continúe con la recuperación económica; los pasos que se necesita tomar en el corto plazo en relación con los trabajos, y en el mediano y largo plazos, en poner orden en el balance fiscal, incrementar la competitividad e innovación que nos permitan crear empleos para el futuro", dijo el vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs.

Tenencia de armas

Tal vez lo más misterioso que deslizó Gibbs fue la posibilidad de que el presidente innove en materia de tenencia de armas, sobre todo a partir del ataque ocurrido hace dos semanas en Arizona, cuando un joven perturbado -que pudo comprar fácilmente un revólver automático- quitó la vida a seis personas y dejó gravemente herida a la congresista demócrata Gabrielle Giffords.

"El presidente podría hablar sobre la cuestión de las armas", aceptó Gibbs, pero no quiso dar más detalles al respecto.

Muchos norteamericanos vienen pidiendo cambios en la legislación para que los ciudadanos adquieran armas de fuego, pero muchos consideran que meterse en ese terreno -en un país con fuerte cultura de fusil- sería poco menos que un suicidio político.

El problema de Obama sigue siendo la desconfianza en su manejo económico. El mismo sondeo que revela su aumento de popularidad da cuenta también de lo que se lo castiga en esa materia: el 54 por ciento de los consultados censura su desempeño en cuanto a la anunciada recuperación.

La mayor crítica viene de su manejo del gasto, terreno en el que seis de cada diez consultados se muestran disconformes. De hecho, uno de los grandes problemas que abordará hoy el mandatario es la deuda -que supera ya los 14 billones de dólares- y el déficit, que superó el techo de un billón.

La paradoja es que Obama está hoy fortalecido, pero intentará dar impulso a su gestión ante un Congreso que, por primera vez, tendrá menos legisladores demócratas, como consecuencia de la derrota que su partido sufrió en las pasadas elecciones de noviembre.

Como nunca falta un dolor de cabeza, horas antes de su discurso, el presidente fue duramente criticado por el reconocido economista Paul Krugman.

Para este premio Nobel, "es cierto que Obama aumenta en los sondeos, la economía da señales de vida y las posibilidades de reelección son buenas, pero la ideología que llevó al desastre económico de 2008 ha vuelto y parece que permanecerá hasta un nuevo desastre", disparó.

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