El encuentro sería en Camp David, situado en una zona montañosa de Maryland, pero algunos legisladores no apoyan la idea. Obama daría hoy una conferencia de prensa
La ronda de negociaciones del miércoles en la Casa Blanca fue la más combativa hasta la fecha, con Obama diciéndole a los republicanos que era hora de terminar con las poses políticas. Ya basta, dijo.
Durante décadas, los presidentes estadounidenses han usado la instalación fuertemente vigilada para importantes negociaciones diplomáticas. Fue allí donde Jimmy Carter logró en 1978 los acuerdos de Camp David entre el presidente egipcio Anwar Sadat y el primer ministro israelí Menachem Begin.
Camp David es tan apacible que, de hecho, la líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dijo que sería una lástima arruinar su karma con las peleas sobre deuda y déficits.
Lo único que espero es que no nos pida que vayamos a Camp David , dijo sobre Obama, riéndose.
El próximo 2 de agosto es la fecha límite que tiene el gobierno de Estados Unidos para conseguir un acuerdo en el Congreso que le permite ampliar el techo de la deuda y así no caer en cesación de pagos.
El temor general es que si EE.UU. incumple sus obligaciones, el mundo podría caer en una crisis financiera de consecuencias impredecibles.
El presidente demócrata chocó ayer con legisladores republicanos durante una amarga sesión de dos horas en la Casa Blanca, que no produjo avances. Un republicano de alto rango dijo que Obama se levantó y abandonó la reunión.
Standard & Poors también dijo en privado a legisladores estadounidenses y grupos empresariales que podría recortar la nota crediticia del país si el Gobierno incumple alguno de los pagos previstos, como los cheques de la Seguridad Social, incluso si honrara todos sus pagos de deuda, dijo una fuente que participó en la reunión.
Lo que se negocia es un acuerdo para reducir el déficit federal en unos cuatro billones de dólares en una década a cambio de que el Congreso dé luz verde al Ejecutivo para asumir nueva deuda con la que pagar sus facturas, sus créditos y los beneficios de los bonos del Estado. Sin ese permiso, el Gobierno no puede endeudarse más. Sin esa nueva deuda, la Administración se queda sin dinero a partir del 2 de agosto.
Obama propone que esos cuatro billones salgan tanto de la reducción de servicios públicos, incluidas las ayudas sanitarias, como del aumento de los impuestos a las empresas petroleras y a los ingresos superiores a los u$s 250.000 anuales.
Pero los republicanos quieren que la reducción del déficit se logre a través de un recorte de gastos y han advertido que la Cámara de Representantes, en la que tienen mayoría, no va a pasar ninguna iniciativa que contenga un solo céntimo de aumento de impuestos.
No aumentar el tope de endeudamiento podría asustar a los inversores, ocasionar un alza en las tasas de interés de Estados Unidos, deprimir el precio de las acciones, sumir otra vez al país en una recesión y provocar turbulencias en los mercados globales.
Pese a las advertencias apocalípticas de economistas y funcionarios del Departamento del Tesoro, algunos republicanos conservadores se resisten a creer que la moratoria es inminente.
Un grupo de 56 legisladores republicanos envió el jueves una carta a Obama diciendo que había suficiente dinero para evitar una moratoria de la deuda a partir del 2 de agosto.
Pero esa visión no es compartida por muchos de los máximos líderes del partido, que admiten que si no se eleva el límite de endeudamiento a tiempo, podría haber una moratoria de consecuencias catastróficas.

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