El gobierno de Estados Unidos confirmó la visita del presidente Barack Obama a Brasil para mediados de este mes. Lo hizo a través del Departamento de Estado, que de esa manera salió al cruce de una versión de los medios norteamericano sobre una posible postergación de la gira debido al debate sobre el presupuesto en el Congreso.
El mandatario estadounidense estará dos días en Brasil. El 19 de marzo visitará Brasilia, donde mantendrá una reunión con su par brasileña, Dilma Rousseff, y el 20 se desplazará hasta Río de Janeiro. Allí se espera que realice una visita a las favelas y pronuncie un discurso.
Funcionarios estadounidenses arribarán la semana próxima a Brasil para ultimar los detalles de la visita de Obama, que es esperada con expectativa por el equipo de Rousseff. La elección de Brasil como eje de la gira es tomada por algunos especialistas como el reconocimiento de Washington al papel relevante que ese país ocupa en la región y la influencia creciente como una de las grandes economías mundiales en desarrollo.
El presidente norteamericano tiene previsto viajar acompañado de su mujer, Michelle, y de sus hijas Malia y Sasha.
Los temas bilaterales que tratarán ambos mandatarios incluyen convenios empresariales de distinto tipo, aunque lo más relevante será un intento de coordinación entre Washington y Brasilia con el fin de actuar conjuntamente en la escena internacional.
La agencia Reuters señaló ayer que el gobierno estadounidense también planea ofrecer a Brasil, a través de empresas norteamericanas, financiamiento para proyectos de infraestructura, teniendo en cuenta que hay un auge de la construcción con vistas al Mundial de Fútbol en el 2014 y los Juegos Olímpicos dos años después . En este caso se habla de cientos de millones de dólares.
Otro aspecto de esta misma propuesta apunta a financiar obras conjuntas en terceros países, especialmente en naciones de Africa, donde tanto Brasil como Estados Unidos buscan competir con las compañías chinas. Ambos temas ya habrían sido negociados por funcionarios brasileños y estadounidenses, para de esa manera tener los borradores listos durante la reunión de Obama y Rousseff.
Según trascendió, los fondos para esos proyectos conjuntos serían otorgados a través de un acuerdo de “cofinanciamiento” entre el Eximbank y el estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Bndes) de Brasil.
Luego, el 21, Obama viajará a Santiago de Chile para tratar una agenda bilateral con Sebastián Piñera, que contempla la firma de un acuerdo sobre energía nuclear, así como temas de educación, ciencia y tecnología.
Después de su paso por territorio chileno, el presidente estadounidense partirá a El Salvador, donde terminará su visita a Latinoamérica.
Como en su momento informó Clarín , la Argentina quedó descartada de la gira. Desde que se conocieron las primeras informaciones del viaje de Obama a nuestra región, hubo malestar en el seno del gobierno argentino por haber quedado excluido.
Pero mientras que la presidenta Cristina Kirchner permaneció en silencio, el canciller Héctor Timerman lanzó varias acusaciones contra Estados Unidos, atribuyéndoles la intención de querer desestabilizar la región vendiendo armas a algunos de sus países.





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