La ex secretaria de Estado cuestionó el rol de EE.UU. en Siria; luego, se disculpó
WASHINGTON.- Ya lo llamó por teléfono para disculparse y hoy espera repetir lo mismo cuando coincidan en un encuentro demócrata.
La ex secretaria de Estado Hillary Clinton hace por estas horas un difícil equilibrio por encontrar voz propia de cara a su posible candidatura y el riesgo de hacerlo a costa de criticar "fracasos" en política exterior del presidente Barack Obama, justo ahora que su ex jefe ordenó bombardear Irak.
"Ha sido todo una penosa coincidencia", atajaron los voceros de la favorita para suceder a Obama para intentar explicar el entredicho que tiene fascinado al mundillo político de esta ciudad, que entra en éxtasis con estos escándalos y el aroma a traición que algunos le huelen.
Ocurre que Clinton dio una entrevista a la reconocida The Atlantic en la que criticó ciertos "fracasos" en la política exterior de Obama.
Entre ellos, no haber sido más activo en la colaboración con los "rebeldes" sirios, criterio que -a su juicio- no hizo otra cosa que generar un vacío entre los sectores moderados de Medio Oriente y favorecer, en cambio, el crecimiento del fundamentalismo islámico que ahora hace eclosión en el norte de Irak.
El "fracaso" a la hora de ofrecer un apoyo temprano a los rebeldes que originaron las protestas contra el régimen del presidente sirio, Bashar al-Assad, "dejó un gran vacío que llenaron los jihadistas", afirmó la ex responsable de la diplomacia estadounidense.
Clinton ofreció así su mirada crítica sobre el gran desafío que tiene ahora Obama, que, tras haber pontificado contra la guerra en Irak, acaba de ordenar bombardeos en la zona norte para combatir la "catástrofe humanitaria" por la matanza de la minoría cristiana yazidi a manos de los radicales del Estado Islámico (EI).
Junto con eso, Hillary hizo en la misma entrevista una encendida defensa de la ofensiva de Israel para "responder a los ataques con cohetes" de Hamas. Obama había calificado de "inaceptable" la "matanza de la población civil" en la Franja de Gaza.
La clara diferenciación de Hillary en dos cuestiones de semejante envergadura se convirtió en la crítica más explícita contra su ex jefe por parte de quien fue secretaria de Estado y responsable de la política exterior del país hasta febrero del año pasado.
No es un tema menor. La guerra de Irak que en 2003 lanzó el ex presidente George W. Bush fue uno de los temas que los enfrentó en la campaña presidencial de 2008.
Obama se consolidó con su oposición a esa ofensiva y con el hecho de haber votado en su contra en el Senado. Hillary quedó lastrada con su voto a favor. La daga se acaba de volver, ahora, en contra del presidente, con la orden de atacar a los islamistas del EI.
Justo en ese momento se conocen las críticas de su ex colaboradora y figura favorita para sucederlo en la Casa Blanca. Si bien hasta ahora ella no dijo nada al respecto, muchos dan por seguro que competirá y que las críticas a Obama eran un paso claro para empezar a diferenciarse.
Puede que todo eso sea cierto. Pero, porque lo cortés no quita lo valiente, Hillary llamó ayer a su ex jefe para disculparse y dejar en claro que no quería hacer daño. Hoy, espera repetir el gesto cuando coincidan en un acto demócrata en el elegante balneario de Martha's Vineyard, elegido una vez más por Obama para su retiro de verano.
Pero lo dicho, dicho está. Y sobre eso, no hubo marcha atrás.


Comentá la nota