El presidente norteamericano Barack Obama aterrizó ayer en Dublin, en su primera escala “emotiva” de su tour europeo por Gran Bretaña, Francia y Polonia. Su trastatarabuelo carpintero sirvió al mandatario número 44 de Estados Unidos de excusa para visitar la hospitalaria Irlanda, cautivar a los irlandeses hablando en gaélico pero esencialmente seducir a los millones de votantes norteamericanos , con raíces irlandesas, para su campaña electoral.
“Soy Barack Obama, el de los Moneygall O’Bamas. Estoy acá para encontrar el apóstrofe que perdí en el camino”, dijo frente a 25.000 personas que lo escuchaban en el College Green de Dublin.
Antes de que, una vez más, las cenizas del islandés volcán Eyajafjallajokull lo forzaran a modificar su gira y partir a Londres una noche antes de lo previsto, Obama y Michelle, su esposa, disfrutaron de Irlanda, de su espontaneidad y el calor de la tierra de sus ancestros.
Después de una visita a la presidenta Mary McAllese y al primer ministro Enda Kenny, los Obama partieron a Moneygall, pueblo de sus antepasados. Visitaron la casa de donde salieron en plena hambruna rumbo a EE.UU., el registro civil para ver el certificado de nacimiento y tomarse una cerveza Guinness en el Olivier, el pub del pueblo, junto a varios de los 350 habitantes, que se habían duplicado con la seguridad presidencial norteamericana. Un ritual para cualquier mandatario de EE.UU. que quiera ganar elecciones.
Antes de su llegada, eran todas preguntas en Irlanda. ¿Apoyará a Irlanda a mejorar sus términos en el acuerdo con el FMI? ¿Podrá ser el impulsor de la resurrección, en un país azotado por la crisis bancaria y el desempleo? Las respuestas llegaron en el discurso en College Green. Obama reafirmó “una amistad centenaria entre Estados Unidos e Irlanda, que encontraron causas comunes para luchar contra la opresión”. Y prometió estar “codo a codo” con el país.
En los cinco días que le faltan de gira europea, Obama pedirá a los británicos para que no se retiren antes de Afganistán, como amenaza el premier David Cameron, que le exigirá mayor colaboración con Libia. Gran Bretaña no puede seguir pagando una guerra que le ha costado mil millones de libras esterlinas, en plena crisis.


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