Obama se juega la reelección en los 2 años que le restan

Obama se juega la reelección en los 2 años que le restan
Llega a la mitad de su mandato con un panorama económico más alentador y mejor aprobación. Pero afronta la segunda etapa con dominio republicano en el Congreso y el desempleo como gran desafío

Un día como ayer, hace exactamente dos años, dos millones de personas se congregaban en Washington frente al National Mall, la enorme explanada de más de tres kilómetros de longitud que une el Capitolio con el monumento a Lincoln, para ovacionar, esperanzarse y llorar ante la asunción de Barack Obama, el primer presidente negro en la historia de Estados Unidos. El mandatario recibía una economía al borde del abismo, pero el clima era de un optimismo casi supremo. Las expectativas también se extendían a América latina, una región que se esperanzaba con dejar de ser, por fin, el patio trasero.

Obama cumplió ayer la primera mitad de su mandato y la balanza pareciera estar actualmente en un punto de equilibrio, a la espera de los pasos que dé en los dos años que le restan y que serán decisivos para su reelección en 2012.

El clima de desencanto y desgaste político que atravesó durante todo el 2010, plasmado en el voto castigo en las elecciones legislativas de noviembre, empezó a revertirse a fin de año tras una serie de logros legislativos que incluyeron el tratado de desarme nuclear con Rusia o un acuerdo para prorrogar los recortes de impuestos, ambos logrados gracias al consenso con la oposición republicana. La actitud conciliadora tomada por Obama tras la masacre de Tucson en estos días reforzó su nivel de respaldo, que ahora vuelve a estar por encima del 50%.

Los últimos datos de la economía confirman un panorama más promisorio que el de hace dos años. Pero la recuperación viene lenta y los desafíos siguen siendo enormes.

Obama tendrá que mantener la vista puesta en el desempleo, actualmente en 9,4%. Crear más puestos de trabajo será clave para que el presidente mantenga sus niveles de popularidad y afronte las elecciones de 2012 con cierta seguridad, o caiga en picada en los sondeos, lo que abriría una puerta a los candidatos republicanos.

Los dos años que se vienen, no obstante, serán duros. Los republicanos controlan ahora la Cámara de Representantes, por lo que podrán condicionar la agenda legislativa de Obama. Una prueba de fuego será lo que suceda con la aprobación del presupuesto para el próximo año fiscal. Los republicanos no están dispuestos a aprobar nada que no contribuya a achicar el enorme déficit estadounidense, que fue su gran promesa de campaña. Días atrás ya dieron una señal (simbólica) revocando en el Congreso la reforma de la salud, el gran logro legislativo de Obama en estos dos años.

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