Obama inicia otra batalla en el Congreso

El Senado analizará la reforma financiera impulsada por el mandatario, la mayor desde la Gran Depresión; fuerte apoyo de la gente
WASHINGTON.- Recuperados del titánico esfuerzo que demandó la aprobación de la reforma de salud en Estados Unidos, el presidente Barack Obama y los legisladores demócratas se preparan ahora para dar inicio a una nueva batalla legislativa, destinada a reformar profundamente el sistema bancario y financiero del país.

El proceso, que prevé nuevas regulaciones para aplacar la indignación que despertó entre los norteamericanos la crisis financiera, comienza mientras salen a la luz más detalles de las supuestas maniobras fraudulentas de la firma Goldman Sachs.

El jefe de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, pondrá a votación hoy una moción sobre si comienza o no el debate en torno al proyecto de reforma financiera, la mayor desde la Gran Depresión.

El líder de la minoría republicana, el senador Mitch McConnell, admitió ayer, en el programa televisivo Fox News Sunday, que su partido no tiene los votos suficientes para impedir que comience tal debate, pero sostuvo que la legislación aún no está lista para ser aprobada y que se necesita consensuar algunos detalles.

La reforma de la supervisión del sistema bancario requiere por lo menos 60 votos en el Senado, de un total de 100 escaños. Los demócratas no cuentan con esa mayoría, pero a diferencia de lo ocurrido con la reforma del sistema de salud, a la cual se opusieron todos los republicanos, esta vez hay varios legisladores opositores que apoyarían la reestructuración.

Después de la peor catástrofe financiera desde la Gran Depresión, de la década del 30, Obama y los demócratas parecen contar con un fuerte respaldo de la opinión pública para imponer reglas que impidan las especulaciones arriesgadas y la consolidación de bancos gigantescos cuyos colapsos amenacen al sistema entero. En concreto, se busca crear un mecanismo para liquidar grandes firmas, crear un consejo que detecte a tiempo las grandes amenazas al sistema financiero y establecer una agencia de protección al consumidor que vigile los créditos otorgados.

El jefe del equipo de asesores económicos de Obama y ex secretario del Tesoro, Larry Summers, sostuvo ayer que las reformas que impulsan los senadores demócratas habrían impedido el caos financiero de hace dos años.

Summers aludió, en el programa Face the Nation , de la cadena CBS, a la especulación con las hipotecas de alto riesgo y otros "instrumentos financieros derivados" que llevaron al borde de la quiebra a los bancos norteamericanos, que requirieron rescates por los cuales han pagado los contribuyentes.

Los más de 2500 lobbistas registrados en Washington como gestores de los intereses del sector de bancos, finanzas, seguros y bienes raíces se han movilizado intensamente y, según el diario The Washington Post , las 25 firmas bancarias más grandes han gastado más de 11 millones de dólares en los primeros tres meses del año para influir sobre los legisladores.

En un discurso ante altos dirigentes bancarios en Nueva York, Obama instó a los banqueros la semana pasada a que cesen su "oposición feroz" a las reformas y se unan al esfuerzo para asegurar que el sistema financiero y la economía de Estados Unidos "sigan siendo la envidia del mundo".

La crisis financiera, que comenzó con la especulación en el sector inmobiliario mediante hipotecas de alto riesgo convertidas en instrumentos de inversión y que puso a todo el sistema en peligro a mediados de 2008, "nació de una falta de responsabilidad desde Wall Street hasta Washington", sostuvo el presidente.

Deterioro

Los bancos sufrieron otro deterioro de su imagen en los últimos días, cuando empezaron a divulgarse mensajes intercambiados por los ejecutivos principales de la firma Goldman Sachs.

El ejecutivo principal de la entidad, Loyd Blankfein, declarará esta semana ante el Subcomité Permanente de Investigaciones del Senado sobre las supuestas maniobras por las cuales la firma apostó a la depreciación de las hipotecas de alto riesgo al tiempo que seguía ofreciéndolas como inversiones prometedoras a sus clientes.

El presidente del subcomité, el demócrata Carl Levin, de Michigan, divulgó este fin de semana algunos mensajes internos del banco, intercambiados por los principales ejecutivos de la firma mientras se agravaba la crisis de las hipotecas de alto riesgo.

En uno de ellos, enviado en el otoño de 2007, el ejecutivo de Goldman Sachs Donald Mullen vaticinó que la firma tendría ganancias jugosas porque las firmas calificadoras de crédito habían degradado las inversiones hipotecarias, lo cual causó pérdidas para los inversores.

"Esto suena como que vamos a ganar cantidades sustanciales de dinero", escribió Mullen.

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