Dijo que se alcanzaron "logros importantes"
WASHINGTON.- Inquieto ante las críticas que comienzan a multiplicarse en Estados Unidos y frente al fantasma de los interminables conflictos en Irak y Afganistán, el presidente Barack Obama buscó enviar ayer un mensaje tranquilizador a los norteamericanos, afirmó que las tropas aliadas alcanzaron "logros importantes" en Libia y descartó comprometer de nuevo a sus tropas en un país musulmán.
"Hemos alcanzado logros importantes. Hemos dejado fuera a la defensa aérea libia. Las fuerzas de [Muammar] Khadafy ya no están avanzando más", declaró Obama en su mensaje por radio e Internet de cada sábado, una semana después del inicio de los ataques aliados a las fuerzas del dictador libio.
Criticado por no haber explicado suficientemente los objetivos de la intervención militar ni al Congreso ni a la opinión pública, Obama ofrecerá un discurso sobre Libia mañana en la Universidad de la Defensa Nacional, que será transmitido en directo por televisión.
Sin esperar, el jefe de la Casa Blanca justificó las operaciones de la coalición.
"Gracias a nuestra rápida intervención, evitamos una catástrofe humanitaria [...]. Cada estadounidense puede sentirse orgulloso por las vidas que salvamos en Libia", afirmó Obama.
A sus opositores, que lo acusan de haber involucrado a Estados Unidos en una guerra sin ningún interés estratégico para Washington, el presidente respondió que cuando un dictador amenaza a su pueblo con "un baño de sangre" y la comunidad internacional está preparada para actuar, "es de interés nacional actuar".
"Nuestra misión militar en Libia es clara y enfocada", sostuvo el mandatario, destacando que la zona de exclusión aérea fue dispuesta por la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y que el comando militar será transferido a la OTAN.
"Como se acordó esta semana, la responsabilidad por estas operaciones se está transfiriendo de Estados Unidos a nuestros aliados y socios de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)", dijo Obama.
Escépticos
Los estadounidenses se muestran escépticos sobre los ataques en Libia: sólo un 47% de ellos están a favor, según una encuesta de Gallup, que observó que se trata de la tasa más baja a favor de una intervención en el extranjero en los últimos 40 años. No obstante, una encuesta de Ipsos de los últimos días dijo que el 60% de los estadounidenses respaldan a Obama sobre Libia, aunque sólo un 17% lo considera un líder fuerte y determinado.
En este contexto, Obama insistió en que su país no debe ser el único que asuma "la responsabilidad y costo de velar por la paz y seguridad" en el mundo y reiteró que no tiene previsto desplegar tropas estadounidenses en el territorio libio.
El presidente enfatizó que "la función de las fuerzas estadounidenses ha sido limitada" y que no se han "asignado fuerzas terrestres" a la campaña. Además, Obama fue cauto sobre una eventual intervención de Estados Unidos en otros sitios, en momentos en que crecen los disturbios en Siria y Yemen.
Frente a la Casa Blanca, un ruidoso grupo de manifestantes protestaba contra la ofensiva en Libia. "Libia para los libios, no para dividendos de Wall Street'', cantaban.
El enviado de Rusia ante la OTAN, Dimitry Rogozin, manifestó su temor a que la coalición aliada sea llevada a una guerra a gran escala en Libia, tal como ocurrió en Irak y Afganistán. "Tal como pronosticamos, la OTAN está siendo arrastrada cada vez más profundamente a la guerra en el norte de Africa", dijo Rogozin. Rusia se abstuvo en la votación del Consejo de Seguridad de la ONU que autorizó la intervención militar en Libia.

Comentá la nota