No firmó un pacto económico con Surcorea, no logró avances en la cumbre del G-20 y el Tratado de Libre Comercio (TLC) en el foro de APEC tuvo un leve progreso
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, emprendió el regresó ayer a su país desde Tokio, poniendo fin a una gira de diez días por Asia que lo llevó a la India, Indonesia, Corea del Sur y Japón.
El tour asiático incluyó la participación del líder demócrata en la reunión anual del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) de Yokohama (Japón) y antes en la cumbre del G2-0 en Seúl, donde debió soportar las críticas de sus interlocutores por sus medidas financieras.
En Corea del Sur los resultados no fueron los esperados: no logró firmar ningún acuerdo económico. Y su paso por Yokohama tuvo un leve avance comercial. Varios jefes de Estado que conforman el APEC apostaron por la creación de una enorme zona de libre comercio en la cuenca del Pacífico, que se cimentará en pactos ya existentes como el TPP, del que forma parte Chile.En este sentido, se congelaría hasta 2013 la imposición de nuevas barreras arancelarias y tomar “medidas concretas” hacia ese TLC regional. Pero no se marcaron fechas específicas, dado las rotundas diferencias entre alguno de los líderes. Los más efusivos por firmar el tratado fueron Obama junto a su homólogo chino Hu Jintao, el japonés Naoto Kan y el mexicano Felipe Calderón.
De este modo, la cumbre económica buscó renovar vagos compromisos adoptados días antes por el G-20 en Seúl contra la devaluación de las divisas y a favor de controlar los desequilibrios en las balanzas de pagos.
Previamente por su paso por Japón, Obama visitó la India, donde logró firmar un acuerdo comercial por más de u$s 10.000 millones.
Luego estuvo durante apenas 20 horas en Indonesia, donde pasó parte de su niñez y lanzó un mensaje de entendimiento con el mundo musulmán.
La gira de Obama buscó ampliar mercados para los productos de su país y reforzar la presencia de EE.UU. en la región, que alberga la mitad de la población y la riqueza mundial. De vuelta en la Casa Blanca, deberá hacerle frente a la oposición republicana, muy fortalecida tras las elecciones legislativas.


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