Para La Cámara de Comercio de EE.UU. la agenda del presidente daña la recuperación del país y la creación de empleos. Lo acusan de realizar una política “antiempresas”
Las críticas se dan en medio del tibio ritmo en que el sector privado está creando empleos y la Casa Blanca respondió afirmando que la falta de normativas provocó la crisis económica y que se necesita de un equilibrio para proteger a los estadounidenses.
Ante este panorama, La Cámara de Comercio de Estados Unidos, un grupo de lobbie que representa a las grandes empresas, presentará mañana sus preocupaciones sobre las políticas de Obama y que la agenda del mandatario no “tenga nada en ella” para la comunidad empresarial
Además, el presidente de la Cámara, Tom Donohue, enviará una carta abierta al mandatario y el Congreso para instar a que se tomen “medidas inmediatas para tratar con las nuevas ataduras normativas que se han puesto sobre los que crean empleos en Estados Unidos”.
Pero para Valerie Jarrett, encargada en la Casa Blanca de acercarse a la comunidad de negocios, la agenda del gobierno acoge el crecimiento, no lo sofoca: “Las políticas del presidente Obama fueron claves para recuperar nuestra economía desde el borde de la mayor crisis económica desde la Gran Depresión. Cuando asumió el poder en 2009, se estaban perdiendo 700.000 empleos y la bolsa de valores estaba en caída libre. Ahora vemos seis meses consecutivos de crecimiento positivo en el empleo”.
Elecciones legislativas
El tema podría dar a los republicanos un arma potente en las elecciones de noviembre en las que esperan revertir el dominio que los demócratas de Obama tienen en el Congreso de Estados Unidos.
Al respecto, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs afirmó en una entrevista televisiva: “No hay duda de que hay suficientes bancas en juego que podrían hacer que los republicanos ganaran el control”,
En los comicios del 2 de noviembre los 435 asientos en la Cámara de Representantes serán sometidos a elección y también se elegirá a 36 de los 100 senadores.
Obama sabe que tendrá problemas para impulsar su agenda política en el Congreso si los republicanos logran una victoria contundente. Por este motivo, está tratando de convencer a los estadounidenses de que sus políticas económicas funcionan pero que sus resultados se verán en un tiempo.
Pero al contexto económico se le suma la guerra en Afganistán, que dio algunos reveses militares y políticos, y el derrame de petróleo en el Golfo de México, sobre lo que la opinión pública califica como un respuesta lenta y desorganizada.
Un sondeo de Gallup publicado recientemente mostró que el 38% de los votantes independientes aprueba el trabajo que hace Obama, frente a un 81% entre los votantes demócratas y sólo un 12% de los republicanos. La aprobación general de Obama es de un 46%.
Hace un año, su popularidad entre los votantes independientes era del 56%.

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