Hu y Obama buscan bajar la tensión

Hu y Obama buscan bajar la tensión
El presidente chino llega hoy a Washington para intentar alcanzar una mayor cooperación con Estados Unidos; el yuan, en la mira
WASHINGTON.- Decidido a defenderse de las críticas norteamericanas a sus políticas, el presidente chino, Hu Jintao, inicia hoy su última visita de Estado a Washington como mandatario, después de un año de extrema tensión con el gobierno de Barack Obama, con el que chocó en varios frentes.

Hu anticipó ayer que intentará buscar espacios comunes de cooperación, como la lucha contra el terrorismo y la no proliferación nuclear. Sin embargo, en un signo del malestar que impera en los más altos niveles de su gobierno por la presión sobre el valor del yuan, considerado subvaluado por Estados Unidos, también advirtió que un sistema monetario basado en el dólar "es producto del pasado".

Tras responder por escrito un inusual cuestionario presentado por The Washington Post y The Wall Street Journal , el líder chino reconoció las diferencias entre Pekín y Washington y abogó por incrementar la "cooperación práctica" entre ambas potencias.

"No se niegan las diferencias y temas sensibles que hay entre nosotros. Ambos países sabemos que ganamos con una buena relación entre Estados Unidos y China y que también perdemos con la confrontación", escribió Hu, que en raras ocasiones ha mantenido contacto directo con los periodistas.

El presidente chino y secretario general del Partido Comunista de China llamó también a incrementar el diálogo y los intercambios con los norteamericanos sobre la base de la "confianza mutua".

"Deberíamos abandonar la mentalidad de la Guerra Fría de suma cero", dijo. Y, en un implícito rechazo a las críticas norteamericanos sobre los asuntos internos de China, pidió "el respeto mutuo al camino elegido para alcanzar el desarrollo".

Desde los tiempos de la presidencia de George W. Bush, en China prevalece la sensación de que Estados Unidos quiere coartar el acelerado crecimiento del país comunista, que es el mayor tenedor de deuda del gobierno estadounidense, con un tercio de sus 2,85 billones de dólares de reservas en moneda extranjera invertido en bonos del Tesoro norteamericano. Además, Washington recela de las prácticas económicas y las intenciones militares de Pekín, que la semana pasada probó su primer cazabombardero con tecnología invisible a los radares cuando recibía la visita del secretario de Defensa norteamericano, Robert Gates.

La agenda que mantendrá Hu con su par norteamericano, Barack Obama, estará centrada en la relación bilateral, la relación económica, los derechos humanos y la cooperación internacional (Corea del Norte, Irán y Sudán) y militar, luego de que China aceptara reanudar los contactos entre las respectivas fuerzas armadas, interrumpidos desde hacía un año.

Sin embargo, la relación económica será el centro de atención de ambos gobiernos y de otros centros de poder. Aunque Estados Unidos continúa sus exigencias de una mayor flotación de la divisa china, la Casa Blanca valoró positivamente la apreciación del yuan en los últimos seis meses, que en términos reales equivale a una suba del 10% con respecto al dólar.

Las prácticas cambiarias de Pekín les otorgan a las compañías chinas una ventaja de precios en el comercio mundial y han actuado como un obstáculo para la recuperación económica y de empleos de Estados Unidos. Ese frente de conflicto amenaza con agravarse luego de que un grupo de senadores norteamericanos advirtiera ayer que impulsará en el Congreso medidas respecto de las políticas cambiarias de China.

"No hay una medida más grande que podamos tomar, para preservar el sueño americano y promover la creación de empleos, particularmente en el sector manufacturero, que confrontar la manipulación china de su moneda", afirmó el senador demócrata Charles Schumer.

La agenda incluye otros temas sensibles para Pekín, como su apoyo al régimen comunista y nuclear de Corea del Norte y las sistemáticas provocaciones de Pyongyang a Seúl. Obama buscará que China ejerza mayor presión sobre Corea del Norte para que ponga fin a su programa atómico.

El presidente norteamericano dedicará un espacio especial a los derechos humanos en China, que mantiene bajo arresto domiciliario al último premio Nobel de la Paz, el disidente Liu Xiaobo.

Los expertos no esperan grandes avances o resultados tangibles en cuanto a anuncios o firma de acuerdos. Tanto Pekín como Washington pretenden restaurar la relación bilateral acordando las bases del diálogo para los próximos dos años, cuando se produzca la transición en el poder en China y Hu abandone su cargo.

Durante 2010 la relación saltó de tensión en tensión por asuntos como la visita del Dalai Lama a la Casa Blanca, la ciberpiratería y los derechos de navegación por el mar del sur de China. El intento de distensión comenzará hoy por la noche, cuando Obama le ofrezca a Hu una comida casi íntima en la que estarán presentes los cancilleres y asesores en seguridad nacional.

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