Obama apuesta por un fuerte recorte

El mandatario advirtió que, para que su país siga siendo una potencia, debe "evitar ser aplastado por una montaña de deuda"

WASHINGTON.- Quedó claro que para la segunda parte del mandato de Barack Obama la urgencia económica es la que manda.

El presidente aprovechó anoche su esperado discurso sobre el Estado de la Unión para anunciar un congelamiento del gasto, el recorte de subsidios y la advertencia de que si Estados Unidos quiere "ganar el futuro, lo crucial es evitar" que sean "aplastados por una montaña de deuda".

Un Obama desconocido a la hora de hablar del recorte de gasto y esforzado por centrarse en la generación de empleo (mencionó esa palabra 25 veces) miró también hacia América latina, en un inesperado gesto con el que confirmó un viaje a Brasil, Chile y El Salvador (ver aparte).

El presidente prometió privar a las compañías petroleras de miles de millones de dólares en subsidios del dinero de los contribuyentes, al llamar a invertir en la "energía del mañana". Las reglas de la economía mundial "han cambiado" y "necesitamos impulsar la innovación para mantenernos competitivos", dijo.

Obama hizo un fuerte llamado a los republicanos a "trabajar juntos" para revertir la situación económica y recordó que, en esa materia, la responsabilidad es compartida. El presidente no olvidó la defensa de su cuestionado Nuevo Plan de Salud, y pidió "no volver" a un sistema que deje sin protección médica a millones de norteamericanos.

Fortalecido por las encuesta y ovacionado por los suyos, Barack Obama incomodó ayer a los republicanos al recordarles que gobernar es una "responsabilidad compartida" entre su partido y el de la oposición.

Con la energía de quien juega a todo o nada para la segunda parte de su mandato, el líder demócrata se hizo cargo de la derrota electoral que su partido sufrió en noviembre al reconocer que las reformas que ahora proponga "sólo serán aprobadas si las votan los dos partidos", por lo que pidió la colaboración republicana.

"Vamos a avanzar juntos, o no avanzaremos", ya que "los desafíos que afrontamos son más grandes que un partido y más grandes que la política", afirmó el mandatario.

Según Obama, lo que está "en juego" ahora en los Estados Unidos "no es la próxima elección", que se celebrará el año próximo para decidir si permanece -o no- en la Casa Blanca, sino que lo verdaderamente importante es "ver si los puestos de trabajo y las industrias echan raíces en este país o en algún otro lado".

Ese fue el tono del discurso que pronunció ayer, en el que la agenda política inmediata giró sobre las prioridades económicas que definió para su gestión: crear empleo y recortar el gasto público, que llegó a niveles récord en la historia del país.

Otro de los grandes momentos llegó apenas iniciado el discurso, con una evocación a Gabrielle Giffords y su "banca vacía", en alusión a la diputada demócrata herida en el reciente ataque en Arizona. "Lo ocurrido nos enseña que, más allá de las diferencias partidarias, tenemos algo más grande que compartir", dijo.

Aunque con sus palabras Obama se declaró por encima de la puja partidaria, el discurso fue, de alguna manera, el lanzamiento -también- de su ofensiva para una eventual reelección, alternativa para la que, con su alza en las encuestas, se encuentra mejor posicionado que semanas atrás.

"El presidente ha intentado reconectar con los sectores independientes y con el electorado más moderado", fue ayer la primera evaluación tras el discurso. El líder usó un tono bastante más pragmático, sin abandonar por ello las apelaciones a la "esperanza", como lema del cambio que prometió en su gobierno.

Si algo repitió ayer Obama como un latiguillo fue la necesidad de crear empleo y la certeza de que comprende las inquietudes de los millones de norteamericanos que buscan un puesto de trabajo con el que mantener a sus familias.

Con un Obama hablando de gasto, los republicanos se esforzaron por recordar que fueron ellos quienes hicieron flamear esa bandera. "Si algo demostró el pueblo estadounidense en las elecciones es el rechazo a la idea de que podemos gastar y endeudarnos para lograr la prosperidad", advirtió el líder de la Cámara de Representantes, John Boehner.

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