Aludió así a las trabas que ponen los republicanos a políticas defendidas por su gobierno.
EE.UU. “no se queda quieto y yo tampoco. Así que, donde y cuando pueda tomar pasos sin legislación para expandir las oportunidades para más familias estadounidenses, eso es lo que haré”, dijo Obama durante el tradicional discurso del Estado de la Unión, transmitido a todo el país por la TV en horario estelar al cierre de esta edición.
De hecho, uno de los anuncios más importantes que el jefe de la Casa Blanca hizo es que aumentará “por decreto” de 7.25 a 10,10 dólares el salario mínimo de los trabajadores de empresas que firmen contratos nuevos con el gobierno federal. Eso incluye a personal de limpieza, barrenderos y obreros de la construcción que trabajan para el gobierno mediante empresas subcontratadas.
Teniendo en cuenta que en noviembre habrá elecciones legislativas de mitad de término, Obama enfatizó la necesidad de reducir la desigualdad y la pobreza existente en el país, desafiando a los republicanos a que se sumen a su iniciativa a través de la aprobación de un aumento del salario mínimo también a 10.10 dólares para todos los trabajadores de la nación.
“Hoy, después de cuatro años de crecimiento económico, las ganancias empresarias, los precios de las acciones no pueden estar más altas”, dijo Obama. “ Pero los salarios promedio casi no se han movido (...), incluso en medio de la recuperación demasiados estadounidenses están trabajando más que nunca solamente para sobrevivir. Ya algunos ni siquiera tienen trabajo. Nuestra responsabilidad es revertir estas corrientes”, afirmó en su discurso ante el Congreso reunido en sesión especial para escuchar el mensaje anual del mandatario en el que delinea cómo será su gestión futura.
“Obama, como ciudadano estadounidense, puede frustrarse con el Congreso ya que la mayoría de los ciudadanos también lo están”, dijo el vocero de la Casa Blanca Jay Carney justificando el hecho de que Obama comience a utilizar el mecanismo del decreto para gobernar. “Eso no significa que no podamos hacer cosas con el Congreso. También es muy optimista”.
Sin embargo, todo indica que en 2014 los republicanos serán tan duros como en 2013 cuando, debido a las trabas que pusieron, el gobierno federal cerró sus puertas durante 16 días, EE.UU. estuvo al borde del default en dos ocasiones y Obama no pudo cumplir las promesas que hizo en su discurso sobre el Estado de la Unión del año pasado a nivel del control de armas, la reforma migratoria, el cambio climático y la reforma impositiva. De hecho, el año 2013 fue el peor de la presidencia de Obama y su popularidad nunca estuvo tan baja. A la frustrante pulseada con los republicanos se sumaron los errores propios. El lanzamiento de su reforma de salud fue un fracaso. La Casa Blanca no supo manejar las increíbles revelaciones del ex agente de la CIA, Edward Snowden, sobre el espionaje masivo de la Agencia Nacional de Seguridad que tanta turbulencia generó en el país y en el exterior. La presidente brasileña Dilma Rousseff canceló su visita de Estado a Washington tras enterarse de que EE.UU. espiaba sus comunicaciones personales. Por último, también las idas y vueltas de la política exterior con respecto a Siria y el mundo árabe aumentaron su imagen de indeciso a nivel doméstico. Y sus tratativas con Irán aún son cuestionadas por los sectores más duros tanto de la oposición como del oficialismo.


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