Hubo algunos avances en la investigación del caso de las dos hermanas, una de trece y otra de dieciocho años de edad, quienes denunciaron que fueron secuestradas y luego explotadas para brindar servivios sexuales a cosecheros, extranjeros e indocumentados la mayoría de ellos.
Una de las chicas logró huir de sus captores y llegó a San Pedro de Jujuy, donde puso en conocimiento de sus padres lo que les estaba ocurriendo y se presentaron en la sede de la Comisaría Seccional 9na., en la que se radicó la denuncia por el maltrato al que fueron sometidas durante casi dos meses. Intervino en este caso la Fiscalía de Investigación a cargo del Dr. José Alfredo Blanco, bajo cuya conducción actuaron efectivos policiales de la Comisaría Seccional 9na., quienes contaron con el apoyo del Cuerpo de Infantería.
La víctima fue trasladada hacia la localidad de El Bananal y allí se procedió a la detención de siete sujetos de nacionalidades argentina y boliviana, además, se supo que habrían dos sujetos que estarían prófugos, los cuales se habría llevado a la niña de trece años.
Además, los pesquisas secuestraron una camioneta Toyota 4X4 de color gris en la que trasladaban a las víctimas a la finca ubicada en la localidad de El Bananal.
La niña de trece años de edad aun no habría sido encontrada y se presume que puede haber sido trasladada por los delincuentes pederastas y abusadores hacia la localidad salteña de embarcación o hacia el sur de la República de Bolivia.
DETALLES DEL CASO
El hecho delictivo se habría producido el 19 de marzo de este año 2013, día en que las hermanas Mariana S., de diecinueve años de edad, y Adriana S., de trece, domiciliadas en el barrio Ejército del Norte de San Pedro de Jujuy, se hallaban sentadas en la vereda de su vivienda cuando irrumpió en el lugar un individuo identificado como Daniel A., de diecinueve años de edad, el cual vive en la misma manzana que las hermanas.
El sujeto les ofreció llevarlas a trabajar en una finca ubicada en la localidad de Yuto, en la cosecha de tomate, y cuando ambas jóvenes le dijeron que primero le pedirían permiso a su padre, el individuo les habría manifestado que ya habían hablado de eso con el progenitor de las mismas, identificado como Jorge A., y les refirió que este hombre le dio la autorización.
“LES DESCONTABAN DE SUS JORNALES”
Según las primeras averiguaciones del caso, una vez dicho eso de la autorización, bajo argumentaciones falaces y tentadoras, las hizo subir a una camioneta Toyota Hilux, de color negro, chapa patente LZD-778, la cual estaba estacionada en el lugar, y las trasladó a la localidad de Yuto.
En Yuto las hicieron ingresar a una vivienda y las mantuvieron secuestradas, haciéndolas “trabajar” de noche (en el Bananal), para “diversión” de los cosecheros, a los que les descontaban de sus jornales los favores sexuales” que las víctimas eran obligadas a realizar por los delincuentes.
Después de un mes de ser sometida a esos abusos, la mayor de las mujeres logró escapar de sus captores y llegó a su casa y le refirió a sus padres lo que les había sucedido, por lo que estos radicaron la denuncia de los hechos.
DETENIDOS Y PROFUGOS
La Fiscalía actuó de inmediato ordenando allanar viviendas en cuyo operativo fueron arrestados siete individuos, de los cuales sólo cinco quedaron detenidos, en tanto que dos de los malvivientes estarían prófugos y hasta el momento los pesquisas no habrían podido ubicarlos.
La Fiscalía de Investigación y los efectivos policiales a cargo del caso están buscando a la menor de las hermanas, la que tiene tan sólo trece años de edad, quien habría sido trasladada a un lugar clandestino escondido en la zona de Embarcación (provincia de Salta), o llevada a la frontera con Bolivia.
LOS DETENIDOS
Los sujetos detenidos fueron identificados por los detectives a cargo de las investigaciones como Faustino A., de cincuenta y un años de edad, argentino, propietario de la finca denominada “El Tomate”; Zenón S., boliviano, de treinta y cinco años; Julio M., boliviano, de diecinueve años; Pedro G., boliviano, de treinta y tres años; Iván A., argentino, de diecinueve años; todos domiciliados en la mencionada propiedad privada; y también una mujer, de nombre Victoria (cuyos demás datos se desconocen por el momento). De todos estos presuntos malvivientes, cinco quedaron detenidos.
Los pesquisas secuestraron en el operativo una camioneta Toyota Hilux, de color gris oscuro, chapa patente LZD-778, la cual habría sido utilizada para el secuestro.
“NOS TENIAN ATADAS
Y NO NOS DABAN DE COMER”
En el transcurso de una entrevista a la joven mujer que logró escapar de sus captores y explotadores, se emocionó mucho y lamentó no poder encontrar a su hermanita.
Dijo que su “calvario” comenzó “el 19 de marzo, yo y mi hermanita de trece habíamos salido (en dirección) al centro y cuando regresábamos, cerca de las 22:00 horas, casi al llegar a mi casa se nos acercó Daniel (vecino), y nos dijo: chicas vengo a llevarlas a trabajar a una finca del Bananal, en la cosecha de tomates.
Como él sabía de que nosotros somos de una familia muy humilde, que lo que gana papá no alcanza para cubrir los gastos en casa, nosotros le dijimos que era bueno para ayudar a mis padres, pero que tenía que ir a consultarles; y Daniel me dijo: no hace falta, ya hablé con ellos y me dijeron que sí; entonces hizo seña a la camioneta, que se acercó y casi a los empujones nos subió; y ahí estaba Jorge (padre de Daniel), y el dueño de la finca “El Tomate”. Y nos llevaron”.
RELATO DEL HORROR
“Llegamos a Yuto y nos llevaron derecho a una casa y nos metieron en una pieza, pero yo pedí hablar porque nos encerraban, entonces vinieron Daniel, su padre y otras personas y nos maniataron y así nos tuvieron hasta el otro día, no nos dieron de comer, y en la noche nos trasladaron a la Finca del Bananal, donde había muchas piezas y en una del fondo nos metieron, siempre maniatadas, hasta que después nos dieron de comer y después nos separaron a mí y a mi hermanita y vinieron con proposiciones deshonestas, donde nos manoseaban. No quiero hablar de eso”, refirió invadiéndola el dolor, al rememorar lo que había sufrido allí.
Después de unos minutos, la joven dijo “yo me resistí y escuché gritar a mi hermanita, y así fue en todo ese tiempo; de madrugada nos llevaban a Yuto a encerrarnos en una pieza y de noche nos trasladaban a la finca. Después nos dijeron que nos llevarían a Embarcación y unos días antes de que me escape ya me habían separado de mi hermanita, no la volví a ver, solo escuché que dijeron que estaba en Embarcación y esto pasó porque una noche, no sé, pero al parecer a la finca llegó una señora y su hija, y al recorrer el lugar preguntó qué hacíamos nosotras ahí y mandó que su hija no trajera comida. Pero después ya no la vimos.
Hasta que en el mes de abril, con la colaboración de una de las personas que estaban ahí, quien me logró desatar, pude escapar; mi hermanita ya no estaba en ese lugar y habían desparecido también Daniel y Jorge (su padre).
Salí a la ruta y haciendo dedo logré que un vehículo me traiga hasta San Pedro, me dejó en una estación de servicio (Alto Coyunco), que está sobre la ruta Panamericana 34, que pasa por la parte oeste de San Pedro; llegué a mi casa y le conté a mis padres, y nos trasladamos a la Seccional Novena, donde se radicó la denuncia, y después ellos fueron a buscar a esa gente y a mi hermanita, Adriana S. de trece años. Después me enteré que los detuvieron y hasta secuestraron la camioneta. Pero de mi hermana ni noticias hasta ahora”, puntualizó la víctima.
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