Ayer en el Rectorado de la Universidad Nacional de la Plata -previo al acto de entrega del Doctor Honoris Causa de la UNLP al presidente de Uruguay, José Mujica- el gobernador, Daniel Scioli fue ruidosamente abucheado y silbado cuando el presentador mencionó su nombre como parte de las autoridades que avalaron el homenaje.
El patio del Rectorado ya estaba listo para comenzar con el homenaje al “Pepe” Mujica, las sillas de los invitados estaban casi completas, los pasillos de arriba oficiaron de tribunas para que agrupaciones estudiantiles entonaran cánticos y consignas políticas: en la actualidad en el Rectorado, la Franja Morada (UCR) aún tiene su peso político. Sus miembros jugaron de locales, frente a pequeños contingentes de agrupaciones de otro tinte político.
Al momento en que el presidente de la UNLP, Fernando Tauber subía al escenario, el locutor empezó a nombrar a las figuras que estaban presentes y avalaban la distinción. Primer dato no menor, al momento que se escuchó el nombre de Daniel Scioli, una gran silbatina conjunta y abucheos se dispersaron por el lugar. Igual suerte corrió la ministra de Educación, Nora De Lucía cuando se la nombró.
Segundo dato no menor, el nombre de Scioli fue abucheado, pero el Gobernador no estaba presente en el lugar de los invitados VIP. Su ministra de Educación si estuvo, acompañada por la ministra de Gobierno, Cristina Alvarez Rodriguez. Se bancó la silbatina.
Tercer dato no menor, es que en la Agenda Oficial que emite Gobernación ayer por la mañana anunciaba una de las actividades de Scioli: “LA PLATA – 14.30 HS.- Participará de la entrega del título “Doctor Honoris Causa” al Presidente de la República Oriental del Uruguay, José Alberto“Pepe” Mujica Cordano, en la sede de la Universidad Nacional de La Plata (Calle 7 entre 47 y 48) junto al presidente de esa casa de altos estudios, Fernando Alfredo Tauber”. La decisión de último momento de no estar en el acto quedará por ahora en la intriga.
Surge un escenario en el que Scioli empieza a acostumbrarse a los silbidos y abucheos, el que más resonó fue cuando visitó a Cristina en la Casa Rosada, durante los festejos por el tercer aniversario de la sanción de la Ley de Medios.
Esa tarde, rodeado de sabbattelistas, Scioli soportó estoico una silbatina cuando ingresó al lugar donde se desarrollaba el acto.
La combinación de dichos factores, aquella vez, fueron determinantes: no solo se trataba de un evento monopolizado en el protagonismo por un férreo adversario interno como Martín Sabbatella, sino que desde ese espacio -y otros del kirchnerismo puro- empiezan a incomodarse por el silencio del Gobernador en relación al tema que desvela al Gobierno Nacional: el 7D y la Ley de Medios.
Tras ese acto, se sabe, que ya en el refugio de su entorno, Scioli descargó toda su furia por la silbatina que toleró frente a las cámaras. Ayer, en la UNLP, al menos nos la tuvo que soportar en persona.






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