Un nuevo escándalo en el Concejo Deliberante

Rosana Marrone fue candidata a concejal por la lista que encabezó Baragiola en 2011. Según una nota presentado en el día de la fecha, fue reemplazada en algunas sesiones sin su consentimiento.

El Concejo Deliberante sigue siendo el eje de los escándalos políticos en nuestra ciudad. En esta oportunidad, una cuestión administrativa podría haber sido determinante en el tratamiento de, por ejemplo, el Presupuesto Municipal.

Es habitual que algunos concejales se tomen algunos días de licencia y justamente en esos días se convoque a una reunión plenaria o sesión. Vale la pena aclarar que algunas sesiones son convocadas fuera de un cronograma estricto, y los ediles asumen, por distintos motivos, obligaciones que le impiden asistir a las mismas.

En el caso de que un concejal no pueda asistir a una sesión, el partido político al que representa debe recurrir al primer concejal titular no electo de la nómina por la que fue elegido aquel que se ausenta. Esta es una práctica totalmente reglamentaria, que es mayormente utilizada frente a escenarios de votaciones parejas frente a temas importantes y/o urgentes. Esto no quiere decir que no pueda ser utilizada bajo cualquier circunstancia, pero la realidad indica que los bloques reemplazan concejales cuando algún tema justifica tal decisión.

Hasta aquí expusimos el mecanismo de reemplazo de ediles frente a pedidos de licencias, que deben ser aprobadas por el resto del cuerpo, y el sentido de oportunidad de los bloques políticos para la utilización de esta herramienta.

Rosana Morrone, integró la lista de concejales que encabezó Vilma Baragiola como candidata a intendente en el año 2011. En aquella oportunidad solo dos miembros de esa nómina de concejales accedieron a su banca, quedando Morrone como 1º alternativa, ya que ocupaba el tercer lugar de la lista. Esta situación hace prever que ante la ausencia o licencia de alguno de esos dos concejales, en este caso Maximiliano Abad y Mario Rodriguez (ambos de la U.C.R), Morrone los reemplazaría.

Existen casos en que los “concejales suplentes”, subsumidos en sus ocupaciones cotidianas, no pueden asumir la responsabilidad de ocupar una banca, debiéndose recurrir al suplente inmediato posterior, que en este caso sería el 2º suplente, es decir el 4º candidato en la nómina original. 

En algunas sesiones el bloque de la Unión Cívica Radical, frente a pedidos de licencias ya sea de Abad o Rodriguez, designó como concejal a Gonzalo Quevedo, quien ocupó el 4º lugar en la lista de concejales en 2011. Al parecer  la ausencia de Morrone no generó dudas en el seno del Concejo hasta que en las últimas horas la citada presentó una nota de la que se desprende que nunca fue notificada de la posibilidad (o el deber) de tener que asumir una banca en el Concejo Deliberante.

Según fuentes consultadas, las autoridades del bloque radical habrían presentado directamente una nota a las autoridades del deliberativo, comunicando el reemplazo de un edil por otro, sin acreditar la excusación de Morrone.

Morrone no responde a las estrategias del radicalismo ya que integró la lista que encabezó Baragiola fruto de una negociación con el sector de Francisco Narvaez.

Esta situación, llamativamente irregular, permitió a Quevedo ocupar una banca en la sesión del 30 de diciembre del 2014, reemplazando a Mario Rodriguez, oportunidad en la no se puedo tratar el Presupuesto Municipal en un escenario de total paridad y con el desempate en manos del radical Maiorano. 

Seguramente el radicalismo intentará explicar por qué fue Quevedo quien reemplazó a Rodriguez, y también deberán acreditar que Morrone se excusó, al menos informalmente, de asumir la responsabilidad para la que fue votada. Luego será el tiempo de endilgar responsabilidades y repasar el circuito administrativo, que al parecer permitió a una persona reemplazar a otra, más allá de lo indicado por la voluntad popular.

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