En un nuevo capítulo de la disputa por quién controla el transporte de granos, un negocio que mueve cifras millonarias por año, anteayer fueron agredidos dos camioneros que transportaban trigo en la intersección de las rutas provincial 80 y nacional 226, en la localidad bonaerense de Azul.
Según los productores de la zona, la agresión habría sido llevada a cabo por los integrantes de la Cooperativa de Provisión de Transporte de Azul, una cooperativa creada en febrero que tiene en su haber una veintena de denuncias por presiones a productores, acopiadores y choferes para que trabajen con ellos.
"Ya hubo varios problemas en la zona con esta cooperativa. Ellos quieren manejar todo el transporte de granos local y no quieren tampoco ver choferes de otros lugares acá. Por eso, aprietan a productores y a acopios para que les den las cargas y a los propios transportistas para que se sumen a ellos", explicó el productor Hernán Moreno, administrador del campo de donde salió el trigo que fue volcado en la ruta.
El presidente de la cooperativa azuleña denunciada es Marcelo Oteo, que desde febrero de 2010 es protesorero de la poderosa Confederación Argentina del Transporte Automotor de Cargas (Catac).
Además, según creen Moreno y otros productores que fueron presionados por la cooperativa pero pidieron que su nombre se mantuviera en reserva, detrás de Oteo y su grupo estaría la protección del líder sindical Hugo Moyano, que ansía poner el pie en el millonario negocio del transporte de granos desde 2005.
Esta protección del líder del sindicato de camioneros, justamente, hace difícil que los aprietes e intimidaciones se frenen, pese a las reiteradas denuncias al respecto.
"Es difícil que los que fueron atacados reconozcan a los agresores. En algunos casos, éstos actúan de manera muy discreta y con mucha protección, y en otros, las víctimas tienen miedo a las represalias por denunciar. Es gente que se mueve con mucha impunidad", explicó Moreno.
"Los aprietes ocurridos en la zona fueron denunciados al intendente, al fiscal local y a la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap). Sabemos que en Carbap están trabajando en el tema, pero con la Justicia y la municipalidad hasta el momento no pasó nada. Y claro, si Moyano bloquea multinacionales y no pasa nada, cómo acá no van a poder hacer lo que quieran", dijo Moreno.
Otro de los afectados por las presiones de los transportistas que pidió mantener su nombre en reserva contó que la impunidad con la que cuenta el grupo es tal, que, cuando realizan presiones o agresiones como la del sábado, usan sus propios vehículos. "De hecho, el sábado se vio a los agresores saliendo del auto de uno de los líderes de la cooperativa, como si nada", dijo el productor.
La Nacion intentó contactar a Oteo sin éxito. A principios de octubre, ante las varias denuncias en contra de la entidad de transporte, Oteo dijo al diario El Tiempo de Azul no tener nada que ver con los incidentes, que se vienen produciendo desde hace varios meses. "Con los episodios que han sucedido últimamente, nosotros no tenemos nada que ver. Nos implican como sospechados cuando la Justicia aún está trabajando y no determinó la culpabilidad de nadie", dijo el dirigente de los transportistas en ese momento.
También se intentó contactar a Rodolfo Prémoli, presidente de la Sociedad Rural de Azul, para conocer la opinión de la entidad sobre las intimidaciones de los camioneros a productores y acopios. Prémoli se excusó de opinar, alegando no conocer los detalles de lo ocurrido el sábado.
La cantidad de episodios con los transportistas es tal que el conflicto ya llegó al Concejo Deliberante local. Así, el concejal de la Coalición Cívica Néstor Mansilla propuso que se reunieran a productores y transportistas y se mediara entre ellos, para terminar con el conflicto. El Concejo local rechazó la propuesta de Mansilla.
"Cada vez más grande"
"Este problema es cada día más grande y afecta también a la comunidad urbana de Azul. Tenemos que dejar de hacer oídos sordos a esto, porque si siguen estos episodios en cualquier momento puede haber víctimas. Supongamos que hay una pelea o abren la puerta de un camión cargado de granos cerca de una escuela y hay chicos cerca. Esto es una bomba de tiempo, va más allá de ser un problema de los productores", destacó Mansilla.

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