Los representantes del gobierno y los gremios se reuniron este jueves nuevamente. Los gremios habían rechazado el 26% anual y reclamaron que se aplique ese porcentaje en el primer semestre. "Estamos muy lejos", les dijeron los funcionarios. La nueva propuesta no modificó el porcentaje final: ofrecieron el 12% a febrero (antes era el 10), el 6% a junio y el 8% a octubre. Además, un 30% de aumento de las asignaciones familiares en octubbre.
La contrapropuesta oficial no se movió del 26% de pauta salarial anual. Solamente modificaron porcentajes de las cuotas que ofrecieron para febrero, junio y octubre: 12%, 6% y 8% respectivamente, cuando antes habían ofertado 10%, 8% y 8%. Además, le agregaron un aumento del 30% de las asignaciones familiares para octubre.
El ofrecimiento, casi idéntico al del pasado viernes, obviamente no conformó a los representantes de los trabajadores. Algunos, incluso, salieron de la reunión irritados con los funcionarios.
Negociación
Después de que el miércoles casi mil estatales se manifestaran el centro de Santa Rosa, la reunión de este jueves comenzó pasadas las 10 de la mañana. Por el gobierno se sentaron el ministro de Hacienda, Sergio Violo, de Coordinación, Ariel Rauschenberger, y de Bienestar Social, Raul Ortíz.
La “contraoferta” de los gremios fue que el 26% de aumento se pague en el primer semestre. Al mediodía entraron en un cuarto intermedio. Los funcionarios les dijeron que estaban “muy lejos” de poder acceder a acortar el aumento al primer semestre. Se retiraron y los gremialistas esperaron la una nueva oferta durante media hora, ya que durante la primera parte de la reunión no soltaron ningun número.
Desde el gobierno dejaron trascender que no había acuerdo porque los gremialistas habrían planteado que pretendían también un 22% de aumento para el segundo semestre del año.
La nueva oferta salarial no modificó el porcentaje anual del 26%: ofrecieron engrosar la primera cuota, retroactiva a febrero, al 12%; el 6% en junio; y el 8% en octubre. Ese mes, además, ofrecieron aumentar un 30% las asignaciones familiares. El salario mínimo de bolsillo garantizado a un estatal se iría, como con la oferta anterior, a 7.064 pesos.
Los gremialistas salieron de la reunión indignados. Y aunque ahora volverán a las asambleas, se descuenta que la oferta no conformará a los estatales. La paritaria pasó a un cuarto intermedio hasta el jueves próximo a las 9.30 de la mañana.
Caras largas
Las caras a la salida de la reunión lo dijeron todo. En el ir y venir, y durante el cuarto intermedio, algunos de los presentes (tanto gremialistas y funcionarios) salían y comentaban sobre las negociaciones pero con cierto tono de una mínima expectativa. El final fue todo lo contrario.
Mientras los integrantes de la Intersindical salían con caras de pocos amigos, desencantados con la contraoferta, los gestos de los funcionarios tampoco hacían pensar en algo mejor: sabían que la negociación entró en punto muerto y hay un conflicto que se avecina.
Así lo remarcaron los dirigentes Julio Acosta (Luz y Fuerza La Pampa) y Ceferino Riela (Judiciales) a la salida de la reunión que se desarrolló en la Sala Mechi Mario del Ministerio de Hacienda. “Volveremos con un nuevo mandato o con un plan de lucha para la semana que viene”, anticiparon sobre la reunión del próximo jueves.
Acosta dijo que llevaron “el mandato de asamblea” pero la respuesta de los miembros paritarios del Gobierno fue “más de lo mismo”.
“No se ha alterado en nada, por lo tanto para nosotros sigue siendo insuficiente”, insistió.
“Nos aceptan que el kilo de carne pasó de 27 pesos a 65, eso lo aceptan. El pollo, el kilo de pan también aumentó, lo aceptan todo. Pero no se mueven del 26% anual”, detalló.
Dijo que en su opinión personal, la negociación avanza hacia un conflicto. “Yo creo que sí, es mi opinión personal. Supongo que después de las asambleas los compañeros van a analizar que no hemos avanzado nada”, advirtió.
Recursos
El ministro de Coordinación de Gabinete, Ariel Rauschenberger, planteó que la oferta del Gobierno representa una masa salarial de alrededor de 1.080 millones de pesos. Usó el índice inflacionario elaborado por consultoras privadas, el denominado “índice Congreso”, para sostener que, comparando con los aumentos otorgados desde 2007 a la fecha, La Pampa está un 46% por encima de dicho cálculo del costo de vida.
“El límite para plantear el tema salarial, es que es el 76% de los recursos de libre disponibilidad, que condiciona y mucho el resto de las acciones que el Estado puede llevar adelante. Y se han tomado medidas desde el orden nacional que van a afectar el tema del costo de vida, liquidez y actividad económica, y la recaudación más que nada. Así es que podemos llegar a este 26% más el 30% de aumento de las asignaciones familiares. Estamos viendo que en San Luis, por ejemplo, dieron un aumento del 30% y el sueldo mínimo garantizado subió a 5.500 pesos. Con este 26% estamos en 7.064 pesos. Santa Fe hizo un ofrecimiento del 30%, Córdoba dio el 31% y están abajo de nuestro mínimo de bolsillo. Es eso y las posibilidades que tenemos del tesoro provincial”, detalló para describir de qué forma el Gobierno provincial llega a la oferta que le hizo a los gremios.
-¿Es imposible hablar de una pauta salarial semestral?, le consultó El Diario.
-Tenemos el problema de que el presupuesto es anual. Tenemos que tener previsibilidad en los recursos y los gastos para ver cómo los podemos afrontar y que sean sustentables en el tiempo. En el caso de los sueldos, es un gasto permanente por eso la pauta está planteada desde el punto de vista anual y con una cláusula gatillo que indica que si las circunstancias económicas lo ameritan nos volveríamos a juntar en el momento que sea.



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