La segunda enmienda de la Constitución de Estados Unidos, que data de 1791, garantiza el derecho a poseer armas. El poder de lobby de la industria armamentística y la falta de una mayoría en el Congreso impiden su cambio.
Según la ONG Campaña Brady para Prevenir las Armas de Fuego, alrededor de 26 personas por día son asesinadas por el impacto de las balas en Estados Unidos. Esto totaliza, aproximadamente, 9500 muertos en un año y equivale a cinco veces la cantidad de víctimas por el mismo motivo en Canadá, 13 veces el número de Alemania, 24 el de España y 44 la cifra del Reino Unido.
En la mayoría de los estados de EEUU, cualquier persona mayor de 21 años puede pedir y obtener la licencia de tenencia de armas. Las leyes federales se encuentran en la misma sintonía y permiten la compra libre de rifles y escopetas con la única excepción de que exigen permisos especiales para pistolas.
Obama no se expresó sobre un cambio en la legislación aunque tras las muertes de ayer dejó entrever alguna posible acción. “Tenemos que tomar medidas significativas para que esto no vuelva a suceder, para evitar nuevas tragedias, independientemente de la política”, señaló.
En su momento, Obama argumentó que la oposición de los republicanos en el Congreso hacía imposible cualquier reforma de las leyes federales sobre el comercio de armas, en especial la prohibición de los fusiles de asalto que fue votada en la década de 1990 bajo el mandato del demócrata Bill Clinton, pero que expiró en 2004 durante el gobierno del republicano George W. Bush. La situación parlamentaria –con mayoría republicana en la Cámara Baja y Demócrata en la Cámara alta- quedó igual al primer mandato de Obama tras las últimas elecciones, por lo que si se sigue su argumento no habría muchas expectativas de cambios.
Los defensores de la Segunda Enmienda de la Constitución insisten en que la solución no va por el lado de la restricción de la venta de armas. Alan Gottlieb, fundador de la organización Segunda Enmienda aseguró que su grupo "rechaza la utilización indebida de las armas de fuego". Aún más, destacó que “todos estos crímenes completamente locos ocurrieron en lugares donde está prohibido tener armas". Hechos como el de Connecticut se evitarían, según Gottlieb, si “los adultos de la escuela tuvieran el derecho a estar armados”.
Desde la vereda de enfrente, el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, afirmó que "el país necesita que el presidente envíe una ley al Congreso para arreglar este problema. No basta con reclamar una 'acción significativa'. Necesitamos una acción inmediata". «
Efe y Ansa.

Comentá la nota