La nueva cotización: altas y bajas políticas

La desaparición física del líder del oficialismo, y posible candidato para 2011, genera, inevitablemente, un panorama favorable para algunos y un gran problema para otros. Los que suman y los que restan a un años de las elecciones
La evaluación de los favorecidos por el nuevo escenario político, y la de los desafortunados por los cambios inevitables, depende siempre de la actitud que tome cada uno de los protagonistas.

En este plano, las decisiones que adopte la Presidenta, Cristina Fernández, serán imprescindibles para entender cómo puede llegar a quedar conformado el nuevo escenario político partidario de cara a los comicios de 2011.

De todas maneras, en una mirada inmediata, se puede observar que algunos, a priori, han quedado en una situación más desventajosa que otros.

La posibilidad de que el justicialismo, incluyendo al kirchnerismo, se unifique en la búsqueda de una candidatura presidencial de consenso, que mida bien en las encuestas y represente una suerte de renovación, generaría una mala jugada a la oposición.

En esto, el Acuerdo Cívico perdería varios puntos, ya sea a través de Ricardo Alfonsín, que tendría más escollos si tuviera que competir con Daniel Scioli, por ejemplo, o de Julio Cobos, demasiado ligado a la pelea contra los Kirchner.

No sería el caso de los Peronistas  Federales, que podrían retomar el diálogo con la estructura formal del justicialismo. Tampoco el del Gobernador, Daniel Scioli, quien podría terminar coronado como el candidato del consenso.

Algunos, como sectores de centroizquierda y empresarios, quedan en una situación todavía imprecisa, en espera de mayores definiciones.

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