El Viejo Continente teme que se repita la crisis aérea del año pasado, cuando la erupción de otro volcán islandés paralizó los vuelos durante una semana y dejó varados a más de diez millones de pasajeros.
Con la explosión del volcán islandés Grimsvötn, Europa vuelve a preguntarse si las cenizas acabarán paralizando el tráfico aéreo, como ocurrió el año pasado, cuando la gran nube que salió del Eyjafjalla, otro volcán islandés, opacó los cielos del Viejo Continente, dejando a más de diez millones de pasajeros varados durante casi una semana.
Nadie está tranquilo en el continente. La nube de cenizas que emana del volcán más activo de Islandia alcanzó el sábado los 20 kilómetros de altura, y obligó a cerrar el espacio aéreo de todo el Atlántico norte, según el geofísico Einar Kjartansson de la Oficina Meteorológica Islandesa. “Las erupciones continúan, y las cenizas ya cubrieron gran parte del espacio aéreo de Islandia, incluyendo la capital Reykjavik”, dijo Kjartansson.
Eurocontrol, la agencia que coordina el tráfico aéreo del continente, informó que no se prevé que la erupción del Grimsvötn provoque graves interrupciones en el tráfico aéreo.
Los expertos del organismo con sede en las afueras de Bruselas admitieron que todo depende de la dirección de los vientos, pero en principio descartan la posibilidad de que se produzca una situación similar a la del 13 de abril de 2010.
Sin embargo, todos los aeropuertos se encuentran en alerta porque las proyecciones de la agencia, generadas a partir de imágenes satelitales, dan a entender que de disgregarse, la columna volcánica podría entorpecer la visibilidad de los cielos del oeste de Francia y quizás el norte de España. Esto podría ocasionar nuevamente, como ocurrió hace un año, el cierre de los aeropuertos de Heathrow o Gatwick, dos de los nudos aéreos más importantes del mundo.
El año pasado, los 10 millones de pasajeros que se vieron afectados por la cancelación de cerca de 100 mil vuelos generaron unas pérdidas de casi 1700 millones de dólares para las compañías aéreas.
El portavoz de la Comisión Europea apostó por la prudencia, e informó que “es difícil hacer predicciones sobre cómo podría afectar a la Unión Europea esta nube”. En principio los expertos pronostican que las cenizas del Grimsvötn sólo afectarán en las próximas horas al noroeste del Reino Unido e Irlanda. De hecho, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, quien se encuentra de visita en Irlanda, tuvo que adelantar su partida de Dublín, con destino a Londres, debido al riesgo que representan las cenizas procedentes del volcán.
Pero lo cierto es que nadie se atreve a dar un panorama categórico de las probabilidades, porque la nube aún se encuentra en evolución. Mientras Bruselas espera más datos, el comisario de Transporte de la UE, Siim Kallas, afirmó que está en contacto permanente con los ministros del área, en caso de tener datos concretos para decretar medidas de emergencia. Según expertos del Centro de Alerta de Ceniza Volcánica de Londres (Volcanic Ash Advisory Centre, VAAC), todo podría cambiar en las próximas 48 horas. <

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