El gremio de Camioneros parece ser cuna de entripados de las más diversas categorías: dramas, mentiras y pasiones por el poder que sangran por muchas heridas. El medio local no es ajeno, y acá también se cuecen tremendas habas. Una secretaria adjunta que llegó al puesto a dedo y amenazas cruzadas desembarcan en tribunales.
Pero, ¿puede alguien ser secretaria adjunta de uno de los gremios más importantes del país en su filial local, sin haber desempeñado jamás una tarea rentada en relación con ese oficio? Si se llama Moyano, parece que puede.
Se habla precisamente de María Eva Moyano, la hermana del secretario general del gremio de los camioneros a nivel nacional, Hugo Moyano, que también es referente gremial del Gobierno nacional. Ella, desde hace un tiempo, ocupa el cargo jerárquico de secretaria adjunta, y se le oponen diversos sectores. La acusan de no tener ninguna experiencia en el área, y por lo tanto, de ser la directa responsable del deterioro en que ha caído la institución.
El cargo de secretario general en Mar del Plata lo ocupa Héctor Eduardo Martínez, considerado por los dirigentes salientes como un mero oportunista que solamente aspira a un cargo político detrás del partido que sea, ya que de hecho ha ocupado candidaturas en las más diversas listas. En 2009 figuró cuarto en la boleta de senadores provinciales del Partido Justicialista, detrás de Gustavo Pulti.
¿Será posible? Echando una mínima ojeada a los enjuagues que ahogan al gremio en la nación, parece que es posible cualquier cosa.
Comencemos por decir que ya hace un par de años que Camioneros entró en la mala, cuando se supo que Raúl Flores, detenido por el crimen del tesorero gremial Abel Beroiz, había confesado ante la justicia la autoría material del hecho, y que cobró $20.000 por la tarea. Se supo que el homicidio se habría llevado a cabo en el marco de una interna sindical en la seccional Santa Fe de Camioneros. Flores, un joven de 23 años, indicó al juez Osvaldo Barbero que fue contactado por un abogado que ejerce de manera ilegal su actividad, y que esa fue la persona que habría servido como nexo con los autores intelectuales del hecho.
Pero eso no ha sido todo: esta semana, la ex esposa de un dirigente del gremio de Camioneros fue encontrada muerta cuando estaba en su casa, en el camping que tiene el gremio en General Rodríguez. Se trata de Silvia Falcón, de 42 años, quien estuvo casada con Pablo Osuna, y fue hallada justamente por su ex marido con un tiro en la cabeza. Él había ido al predio a buscar su auto: dice que escuchó un disparo, ingresó al lugar y encontró a la mujer recostada junto a un banquito, gravemente herida de un disparo, y con una pistola bajo su cuerpo. Falcón murió horas después en el hospital de General Rodríguez, pero según dicen las malas lenguas, “se suicidó de dos tiros”.
Por eso la policía investiga si fue un suicidio o un crimen, pero los voceros dijeron que en la casa se encontraron dos vainas servidas, lo que siembra dudas sobre esa hipótesis. “Hay casos en los que el suicida primero efectúa un disparo de prueba y luego se mata. También puede pasar que en pistolas automáticas con el gatillo muy sensible, el arma se dispare dos veces, pero habrá que investigarlo”, dijo un jefe policial.
Pero eso tampoco es todo. Desde hace dos años, el gremio arrastra también otro escándalo de solemnidad referido a la llamada mafia de los medicamentos, que amenaza con poner a los responsables en una situación sumamente comprometida, si tomamos como referencia lo ya ocurrido con el sector bancario por un delito similar. De hecho, la ex ministra de Salud del kirchnerismo, Graciela Ocaña, intervino en su momento diciendo que el jefe de la CGT, Hugo Moyano, debería correr la misma suerte de Juan José Zanola. Ella había sido una activa denunciante en el conflicto que terminó con la cárcel para aquel secretario general. También se habla aquí de drogas oncológicas y de troqueles adulterados.
¿Y por casa?
En Mar del Plata, la situación no es mucho más feliz. La gestión actual mantiene un serio enfrentamiento con tres de los ex dirigentes hoy desplazados, y fueron tales las denuncias cruzadas por amenazas, que acabaron por marear a los propios funcionarios judiciales. Ellos se enviaron y recontra enviaron el expediente, hasta que terminó en el archivo.
Sucedió que la secretaria adjunta Moyano presentó una denuncia penal por amenazas, que supuestamente habrían sido proferidas por los desplazados Juan Carlos Robles, Eduardo Aguerrido y Lorenzo Alderete. Pero no había más pruebas que sus sospechas, ya que se trataba de anónimos telefónicos con la voz distorsionada. En tales mensajes telefónicos, asegura Moyano haber sido amenazada de muerte tanto ella como su familia, a la vez que le advertían: “andate de Mar del Plata”.
Enterada la justicia, se procedió a intervenir los teléfonos -tanto fijo como celular- de la denunciante, pero al cabo del período previsto por la acción del juez, no había pasado absolutamente nada que pudiera llamar la atención: ni un llamado. Por lo tanto, la sola acusación de la presunta amenazada no alcanzó para imputar a nadie. Gastos de papel y de dinero mediante, todo terminó en un “archívese”.
Por otro lado, los ex dirigentes marplatenses dijeron que son ellos los realmente hostigados por la hermana del mandamás. Algunos testigos empezaron por decir que la habían visto a ella aplicándoles sendos carpetazos a los camioneros para ubicarlos en la puerta de salida, en una jornada de asamblea y votación. Aunque claro está, eso no debe de haber asustado demasiado a ninguno.
Lo que sí asustó fue el movimiento estructural de presión que comenzó después de las votaciones, cuando la obra social comenzó a no darles respuestas a ellos por orden de la señora Moyano. Eduardo Aguerrido, por ejemplo, hoy delegado del gremio de Camioneros en la rama residuos patógenos e industriales por la empresa Sistemas Ambientales SA, dice que fue amenazado y golpeado por la gente de Moyano, de la señora Moyano, con el fin de que no intervenga como delegado en el sindicato.
Llegó a tanto la presión, que la orden fue no otorgarle a Aguerrido las ventajas que otorga su mutual; por ejemplo, negándole la renovación del carnet o la simple cobertura de sesiones de kinesiología que requirió por una lesión de tobillo durante el mes de enero.
En el mismo mes, Aguerrido se presentó ante el delegado regional del Ministerio de Trabajo para denunciar la persecución laboral que el gremio que dirigen Martínez y Moyano le viene produciendo a un grupo de trabajadores opositores, algunos de los cuales fueron antes dirigentes del gremio. Uno de ellos, Juan Carlos Robles, fue entrevistado en la 99.9 y acusó a Martínez, ex funcionario del EMViSUr y hoy secretario general de los camioneros locales, de haber negociado el juicio laboral de los ex empleados de la firma Venturino, que jamás cobraron.
Por lo pronto, lo que está a la vista es que los Moyano se extienden a lo largo del país con una idoneidad que les debe venir en los genes: de esto saben todos los que portan el apellido. Negocios de familia que parecen ya el guión de una película candidata a los premios del peor de los gustos. Pero qué van a hacer los afiliados más que mirar cómo se reparten la torta a los golpes. Y se trata de una torta grande…





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