Los negocios y la conflictiva relación con Mauricio detonaron la pelea con Franco

Los negocios y la conflictiva relación con Mauricio detonaron la pelea con Franco
Siempre celó a su hijo, pero esta vez llegó al punto de hundirlo en su peor momento político. Una familia cruzada por intereses, desencuentros y una relación siempre distante entre ellos.
“Pondría las manos en el fuego de que el Gobierno no tiene nada que ver (con las escuchas ilegales)”. La frase de Franco Macri todavía repiquetea en la cabeza de su hijo Mauricio.

“Tal vez, en algún momento, hable con él. Por ahora no quiero que nadie hable del tema, ni ustedes ni mi familia”, dijo el líder de PRO a un puñado de hombres de su confianza esta semana, tras las palabras de su padre. Se trataba del peor momento de su carrera política: la Cámara Federal acababa de ratificar su procesamiento en la causa por escuchas ilegales.

Durante toda la semana, quienes visitaban a Mauricio repetían que veían a un hombre “muy dolorido” y que el impacto de los dichos de su padre fue, incluso, peor que el de la Justicia. “No hubo una pelea puntual, el Gobierno lo debe haber presionado y se fue de boca”, explica una fuente del entorno familiar.

La relación entre Franco y su hijo siempre fue distante, de hecho se hablan cada dos meses. Cerca del jefe de Gobierno negaron una comunicación entre ambos y dieron dos explicaciones sobre el nuevo capítulo de la pelea: la apetencia de Franco de triunfar en sus negocios en China de la mano del kirchnerismo y la permanente competencia con su hijo Mauricio, a quien nunca quiso ver en la política. A pesar de ello, el cariño a su padre nunca desapareció: “La madre de Mauricio (Alicia Blanco Villegas) siempre fue muy fría con él, los mejores recuerdos de la infancia siempre los tuvo del padre”, confía una alta fuente. “De él heredó la tenacidad para seguir su camino y el amor por el bridge”, agrega.

Los negocios siempre fueron el eje de problemas: el padre quiso que Mauricio se haga cargo de sus empresas y no lo logró. La disputa por los millones llevó, incluso, a que sus hijos lo amenazaran con un juicio por insania. Franco puso a Mauricio al frente del grupo Socma en 1982. Lo quería como su heredero. Pero cuando Mauricio se metió en la política, lo obligó a abandonar los negocios. Sin embargo, Mauricio sigue teniendo inversiones por 35.180 pesos en empresas del Grupo Macri.

La competencia entre padre e hijo también se dio en el terreno de las mujeres: el cacique familiar solía mostrarse con mujeres jóvenes, organizaba grandes fiestas y se presentó como un playboy. Su hijo, si bien no resiste su debilidad por las mujeres, intentó cuidar su imagen, en especial tras desembarcar en Boca.

“Franco es un hombre omnipresente. Por ejemplo, en los noventa le dejó a Mauricio que se haga cargo de Sideco pero cada cosa que hacía la monitoreaba él”, revela otra fuente del entorno PRO.

Ciego por el poder, el padre de la familia nunca aceptó derrotas. De hecho, siempre se vanagloria entre sus amigos de los buenos negocios y acciones exitosas pero no suele hacerse cargo de los errores, como por ejemplo el desembarco del Grupo Socma en Brasil.

Hoy Mauricio suele hablar seguido con sus tres hijos (Agustina, Gimena y Francisco, el único que vive con su madre Ivonne). Si bien disfruta del amor de Juliana Awada (de quien está perdidamente enamorado, según sus allegados), no pasa su mejor momento con su hija mayor, Agustina (28 años). Por ello, quizás, repite una frase que le costó años de terapia: “No quiero ser como mi padre”.

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