El acto religioso se desarrolló en la Catedral Basílica Nuestra Señora del Valle.
El gobernador Raúl Jalil participó ayer de una misa junto con Nahuel Gallo, en expresión de agradecimiento por el feliz regreso del gendarme a su hogar, tras haber pasado más de un año cautivo en Venezuela.
Se sumaron al acto religioso, además de familiares y amigos de Gallo, representantes de las fuerzas de seguridad, el juez federal Miguel Ángel Contreras y dirigentes de diferentes sectores políticos.
Las penurias de Nahuel Gallo comenzaron en diciembre de 2024, cuando llegó a Venezuela para una visita familiar, y fue detenido por el Gobierno de Nicolás Maduro, que lo acusó de tener intenciones de participar en actividades terroristas.
Sin proceso legal alguno, sin pruebas y sin derecho a defensa, Gallo fue encarcelado e incomunicado durante meses, mientras sus seres queridos clamaban por su liberación.
La falta de diálogo diplomático entre Argentina y Venezuela hizo más compleja la situación, y no hubo avances de ningún tipo.
Se temió en diversos momentos por la suerte de Gallo, por su integridad física y por su vida, sin que ninguna gestión para dar con su paradero o repatriarlo tuviera éxito.
El panorama empezó a cambiar cuando, a comienzos de este año, Estados Unidos invadió Venezuela y desalojó del poder a Maduro. Aunque el régimen chavista siguió al mando del país, con la vicepresidenta Delcy Rodríguez a cargo del gobierno, la situación se flexibilizó y en las siguientes semanas comenzaron a liberarse presos políticos.
Debieron pasar 4448 días para que Gallo recuperara la libertad, merced a gestiones del presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia.
Gallo pudo finalmente retornar, y tras unos días en el Edificio Centinela (sede de gendarmería) en Buenos Aires, logró regresar a Catamarca.
Al margen de los vaivenes de la extraña historia, cuyos detalles y pormenores todavía se desconocen, generó genuina alegría que Gallo se encontrara bien y pudiera unirse nuevamente con su familia.
Hubo también reconocimientos para Jalil, quien nunca miró para otro lado, recibió a la familia y se involucró para pedir por su liberación en los momentos más difíciles.



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