Se lo confirmó el ministro de Justicia de la Nación, Julio Alak, al gobernador Luis Beder Herrera. Una vez construidas las nuevas instalaciones del Servicio Penitenciario Provincial, el cual estará ubicado fuera del radio urbano de la ciudad Capital, el edificio viejo pasará a ser un Centro de Rehabilitación Social. A su vez, La Rioja adhirió al Programa de Desarme Civil por el cual la población podrá entregar en forma anónima sus armas y municiones, y a cambio recibirá una contraprestación que va de 200 a 600 pesos, según el calibre del arma.
Nuevo edificio
El mandatario provincial, junto al ministro de Gobierno Felipe Álvarez y a la diputada provincial Judith Díaz Bazán, presentó ante el funcionario nacional el proyecto para la construcción de un nuevo edificio para el Servicio Penitenciario Provincial.
La iniciativa de la legisladora capitalina fue aprobada por el gobierno provincial y el propio jefe del Ejecutivo ordenó que se elaborara el proyecto en forma conjunta con Díaz Bazán para elevarlo a las autoridades nacionales.
El ministro Álvarez informó al término del encuentro que Alak autorizó el inicio del trámite para la ejecución de la obra.
El funcionario riojano destacó la posibilidad que La Rioja cuente con un nuevo SPP y explicó que el existente fue construido en su momento para que cumpla la función de Instituto de Rehabilitación Social y ahora, por la población carcelaria –más allá del nuevo pabellón que se encuentra en construcción- “es necesario que se construya un nuevo edificio”.
Álvarez consideró que este proyecto “se inscribe en las políticas de protección de los derechos humanos”, instrumentadas por el gobierno de Beder Herrera.
Programa de Desarme Civil
Durante el encuentro con el ministro Alak, Beder Herrera se comprometió a “apoyar firmemente la iniciativa”; y consideró que el programa tendrá el sustento de los medios de comunicación, las instituciones y la población general.
A tan solo 26 días de su inicio formal, la segunda fase del Programa Nacional de Entrega Voluntaria de Armas de Fuego logró sacar de circulación un total de 3.720 dispositivos y 31.165 municiones en todo el país, según se anunció hoy durante el acto en el que el ministro de Justicia de la Nación Julio Alak y el gobernador Beder Herrera, acordaron la adhesión de la provincia a la iniciativa que en su primera etapa permitió destruir 107 mil armas y casi 775 mil municiones.
En la reunión desarrollada este mediodía en la sede del Ministerio de Justicia, el titular de la cartera consideró que “las armas en manos de civiles sólo aseguran muertes absurdas”; y precisó en ese orden que “en Argentina, el 65% de los homicidios dolosos tiene lugar en el marco de conflictos interpersonales y no durante la comisión de otro delito, como un asalto; por lo tanto –agregó- un arma en la casa es un problema, nunca una solución”.
Alak aseguró que la pretensión es “lograr que en Argentina las armas estén en poder de las fuerzas de seguridad” y que “con la primera etapa se lograron destruir 107 mil armas y casi 775 mil municiones; el titular del Registro Nacional de Armas (RENAR), Andrés Meiszner, completó que en 26 días de desarrollo de la segunda fase, son 3.720 los dispositivos y 31.165 los proyectiles entregados por civiles en los puestos fijos y móviles que el organismo que conduce tiene dispuestos en todo el país.
Por su parte, Andrés Meiszner indicó que antes de la instalación del puesto fijo en La Rioja se desarrollarán en la provincia jornadas de concientización, a las que consideró como “sumamente importantes para el éxito del programa”.
También estuvieron presentes el secretario de Asuntos Registrales, Oscar Martini, el subsecretario de Coordinación Registral, Ernesto Kreplak, y la subsecretaria de Promoción de Derechos Humanos, Marita Perceval. También asistieron el titular de la Asociación Civil Alfredo Marcenac, Adrián Marcenac, y representantes de la Red Argentina para el Desarme, organización no gubernamental que apoya el programa oficial.
El ministro Álvarez indicó respecto del convenio que se acordó el compromiso de una estricta colaboración y cooperación para la instrumentación del Programa Nacional de Entrega de Armas de Fuego.
Informó que en breve, se instalarán puestos móviles de recepción y guarda de armas de armas de fuego y municiones. La entrega es voluntaria y anónima y, además, el programa prevé una contraprestación que va desde 200 a 600 pesos, de acuerdo al tipo de arma que se entrega.
Álvarez consideró que la implementación del programa de recuperación de armas “es muy importante para lograr el desarme de la comunidad civil”.
Puntualizó que de acuerdo a estadísticas del Ministerio de Justicia de la Nación, el 70% de los hechos delictivos se producen utilizando armas de fuego en relaciones interpersonales, en tanto que el 30% restante son robos y hurtos sin armas.
El ministro de Gobierno adelantó que se invitará a integrantes de comunidades religiosas de distintos credos y a entidades civiles de la sociedad riojana a colaborar en el programa de desarme.
El programa
La iniciativa consiste en la entrega voluntaria y anónima de armas de fuego y municiones a cambio de un incentivo económico, que va de 200 a 600 pesos, en puestos fijos o móviles del Registro Nacional de Armas en los que se las inutiliza como paso previo a su destrucción definitiva.
En la primera etapa se recibieron en todo el país 107.761 armas y 774.679 municiones que ya fueron inutilizadas; y el resultado económico de esa destrucción fue donado a la Fundación Garrahan.
Merced a la Ley 26.644 el programa fue prorrogado por dos años, y en esta segunda etapa ya se recibieron 3.720 armas de fuego y 31.165 municiones en todo el país.
En abril último Alak y el gobernador bonaerense, Daniel Scioli; encabezaron en Mar del Plata la presentación del plan en el interior provincial; en tanto que días antes recibieron juntos las primeras armas entregadas por civiles en el partido de Esteban Echeverría.
El Programa Nacional de Entrega Voluntaria de Armas de Fuego cuenta con la adhesión de la Asociación Civil Alfredo Marcenac, una ONG que apoyó y difundió el programa desde su nacimiento, y también con el apoyo de diferentes cultos religiosos que promueven el desarme (entre otras organizaciones, Religiones por la Paz y la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina).




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