Máximo, Cristina y una ley discutida

Máximo, Cristina y una ley discutida

Qué opinan en el oficialismo sobre una posible candidatura de la Presidenta o de su hijo. La disputa interna por la norma que regla la elección de parlamentarios del Mercosur y que abre una puerta

“¿Quieren acabar con el kirchnerismo? Compitan y gánenle a Cristina”. Aquella frase de Máximo Kirchner tuvo muchas interpretaciones posteriores y disparó diversas versiones, que el silencio K, lejos de acallar, elevó exponencialmente. Mientras se siembra desconcierto en la tropa propia con la posibilidad de una sorpresa en las listas oficialistas del año próximo, empiezan a ejecutarse variantes que catapultarían a un Kirchner a la cabeza de alguna boleta.

“La respuesta a la frase de Máximo hay que buscarla por el lado del Congreso, y en la reedición de un tema cuya discusión se insinuó a principios de año pero toda-vía no se produjo”, cuenta a La Tecla un legislador provincial con jefe en Buenos Aires.

Un sector del kirchnerismo intenta avanzar en la comisión de Asuntos Cons-titucionales de la Cámara de Diputados con la ley para reglamentar la elección de los parlamentarios del Mercosur. Pero tampoco se ha terminado de consensuar en el oficialismo, y la presidenta de esa comisión, Diana Conti, asegura que “no hay una indicación para avanzar en el

tratamiento”.

En el Legislativo nacional deben darle forma al mecanismo por el cual se elegirá a representantes del país en el Parlamento del Mercado Común del Sur. Argentina adeuda la designación vía voto popular a los 43 representantes que le corresponden en el órgano deliberativo continental, y que hasta ahora son puestos a dedo.

El diputado oficialista y apoderado del FpV, Jorge Landau, es autor del primer texto en busca de esta reglamentación, con la particularidad de ligar la elección de los parlamentarios a la de los cargos electivos nacionales. El legislador lo presentó antes de las elecciones de 2011, pero no se trató; entonces insistió este año. Sin embargo, aparecieron otras iniciativas, varias de la oposición y una más del oficialismo, de puño y letra de Andrés “Cuervo” Larroque.

La principal diferencia entre ambas iniciativas es que mientras la de Landau impulsa un sistema de elección mixto (se eli-ge un parlamentario por cada provincia y el resto en forma directa por el pueblo con una única boleta para todo el país), la propuesta de Larroque es que los legisladores sean votados por regiones (divide el territorio en seis). En ambos casos coinciden en celebrar los comicios conjuntamente con las presidenciales 2015.

Como fuese, en cada una de sus reapariciones el asunto es tomado por la opinión pública como la llave para colocar a Cris-tina Fernández en la lista del Parlasur Y esta conclusión se convierte en contrafáctica para el oficialismo en sus deseos de sacar el proyecto. Lo cierto es que, por estos días, un sector del kirchnerismo quiere acelerar y otro pone el pie en el freno hasta tanto no venga la orden de arriba.

Más allá de la obligatoriedad regional por elegir representantes mediante el sufragio, hay quienes aseveran que “se trata de un tema recurrente cada vez que se terminan mandatos, y los que se deben ir impulsan esta ley para tener una posibilidad más de continuar con cargos”. Es un dato importante que los parlamentarios del Mercosur también cuentan con fueros.

Landau empuja

Jorge Landau es el vicepresidente segundo de la comisión de Asuntos Consti-tucionales en Diputados, y reconoce que se debe llegar a una síntesis entre todos los proyectos en danza, sobre todo porque la ley necesita de consenso. Como establece la Constitución, incorporar variables a las normativas electorales implica la mayoría absoluta de ambas cámaras. En Diputados necesita contar con 129 aprobaciones.

La ley “está en estudio por parte de los asesores de la comisión”, asegura Landau, quien entiende que la elección de los parlamentarios debe ir ligada “a la presidencial, no hay otra forma de hacerlo”; y considera a la Nación “como distrito único” para armar una sola boleta de parlamentarios adherida a la del candidato presidencial.

“De los cinco países que integran el Mercosur, sólo Paraguay lo tiene instrumentado, y Brasil cuenta con la ley aprobada para aplicarla recién dentro de cuatro años; pero esto no quiere decir que nosotros no aprobemos el proyecto ahora y que en el momento en que el poder político lo determine, lo utilice. Se hace el mecanismo y la aplicación es posterior”, asegura Landau a La Tecla. E insiste: “Sería conveniente que todas las reformas electorales se hagan en este año, que no es un año electoral”.

Conti no tiene intención

El oficialismo carece de uniformidad en las posturas al respecto. La presidenta de la comisión de Asuntos Constitucionales, Diana Conti, es tajante. “Por ahora no tengo intención de tratar este proyecto”, responde ante la consulta de La Tecla. “No tengo la indicación de tratarlo”, reitera, como para dejar en claro la falta de una orden por parte del Ejecutivo.

Conti reconoce la dificultad del tratamiento, “porque cada vez que se habla de esto, lo primero que se dice es que lo hacemos para que Cristina sea candidata, y la verdad que el Ejecutivo no nos ha pedido nada”.

El pedido puede llegar de un momento a otro, pero, por ahora, la titular de la comisión excluye el tema de la agenda, y espera una síntesis de los dos proyectos presentados por legisladores de su mismo espacio.

Expectativas

La aparición de Máximo y la reedición de la posibilidad de contar con Cristina en alguna boleta (si no es la del Parlasur, algunos elucubran con la chance de una diputación nacional por la provincia de Buenos Aires) funciona de manera disímil entre las variadas piezas del FpV.

Aquello que moviliza hasta la excitación a La Cámpora (a pesar de la negativa de muchos de ellos a expresarse en cuanto a los caminos posibles para sus dos guías) y a otros engranajes del universo K, no es tan celebrado por sectores que son parte del oficialismo pero marcan algunas diferencias.

“Contra eso no hay nada que hacer, y si ellos deciden jugar en una boleta dejarán con poco margen de maniobra al candidato presidencial, sobre todo si no es un K puro”. Palabras más, palabras menos, en la frase coinciden dos peronistas todavía alineados al Gobierno y expectantes de las maniobras electorales.

En vastos reductos oficialistas hay te-mor por el efecto que tendría una candidatura de la Presidenta o de su hijo. Lo asumen negativo. Por el contrario, las organizaciones juveniles o los aferrados al modelo, como el entrerriano Sergio Urribarri, lo ven como una posibilidad que los sacaría del fondo de la tabla de las encuestas.

El gobernador Daniel Scioli se mostró respetuoso y cuidó cada una de sus palabras cuando fue consultado sobre el asunto. Y le asignó a Cristina “un rol protagónico” después de 2015. En el mismo sentido se expresaron varios intendentes y legisladores abordados por La Tecla.El arribo a una estructura supranacional sería, para muchos, la mejor salida para la Presidenta. Decirlo no sólo es quedar bien con la jefa.

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