Una calurosa mañana de domingo, turistas, muy pocos en la capital catamarqueña y para esos pocos, nada por ver ni apreciar. Sin política de turismo que convenza, desde la intendencia se mandó a cerrar los museos. En tanto Jalil comparte vinos en el festival Chayero en La Rioja con el líder del Frente Renovador, Sergio Massa.
Los pocos turistas que pasan por la capital de Catamarca sin detenerse al darse con cero lugares que recorrer y visitar, “Es increíble que un museo este cerrado”, dicen estos jóvenes oriundos de Córdoba y de visita en Catamarca. “Nos dijeron que aquí hay piezas arqueológicas muy valiosas. Que lastima ahora nos volvemos”, le dicen Fernando y Daniela a un cronista de El Diario de Catamarca, que se acercó al verlos que esperaban en vano por la apertura de las puertas del Museo Calchaqui. Todo un símbolo de la historia de Catamarca. Cerrado evidentemente como las mentes estrechas del intendente Jalil y sus funcionarios, para no advertir el daño que se le hace a una industria que busca surgir desde años, cuando Jalil ingresó a la función pública.


Comentá la nota